Ya es el mes patrio
en mi tierra y obviamente es el mes donde reviso temas, libros o películas
nacionales y ahora le toca a una autora nueva para mí, y con eso me refiero a que
yo no había escuchado o leído su nombre antes; es algo curioso que la autora
tiene mucha presencia en la literatura juvenil actual pero no me sonaba de
nada, quizás porque no me muevo en el género de romance juvenil y me voy más
hacia otras cosas, además del factor de que vivo alejada de las tendencias y
esas cosas, por lo que cuando algo está de moda, me entero 20 años después,
como buena anciana que soy. Y pues bueno, como siempre me doy chance de leer de
todo, lo quise leer (además de que estaba en descuento).
Contexto de la obra
“El viaje de
los colibríes” fue escrito originalmente en 2014 de manera independiente por la
escritora mexicana de origen tabasqueño Zue Zurita (1985), y la versión que
tengo yo fue reimpreso en 2022, casi 10 años después de su publicación
original. Desde que salió, muchas personas han tenido opiniones mixtas con
respecto a éste libro y parece que yo también seré parte de ese grupo; el
primer libro claro que tuvo críticas por varios errores de ortografía o sintaxis,
pero es algo que yo entiendo ya que fue la primera novela de Zue, ella tenía 19
cuando lo escribió, además de que, al ser casi que autopublicada, no pasó por
los mismos filtros y trabajos de revisión de una editorial.
Por otro lado,
las otras críticas hablaban sobre lo apresurado que se sentía o la
superficialidad de las tramas de los personajes, y no sé si esas críticas
tuvieron que ver o no, pero en la entrevista que le hicieron a la escritora
sobre la nueva impresión del libro dijo que era, principalmente, porque había
cosas con las que ya no estaba de acuerdo que escribiera, ya no se identificaba
con algunas ideas y quería darle un final más claro a la protagonista. No sé cómo
haya sido el original, porque no me lo leí, además de que no conocía esta
autora hasta que vi el libro en venta en un Wal-Mart, pero me parece algo
curioso porque no conozco de otro caso en que una autora haya hecho algo así
con el fin de mejorar su obra y no porque la editorial se lo pida para sacar
dinero (que es como suele suceder con las reediciones con capítulos exclusivos
o diálogos y elementos modificados para hacerlos más “actuales); por lo cual,
eso hace para mí que la nueva versión sea más valiosa que la original.
De cualquier
modo, parece ser que a Zue la ido bastante bien desde “El viaje de los
colibríes” porque ha seguido publicando historias del mismo género, slice of
life dramático y romántico que trata temas más duros y la invitan
constantemente a ferias de libros internacionales y a dar pláticas y
conferencias para motivar la literatura en el país (recordemos que, aunque México
lea más que los gringos, aún es de los países que menos lee en el mundo); de ahí
en fuera, 10 de 10 ahí, se nota que Zue es buena gente, sin embargo, después de
leer este libro, no estoy muy convencida de querer leer más libros de ella,
quizás si me encuentro uno cuya premisa me atraiga, pero, de momento, no tengo
sus demás libros en mis listas de pendientes. Y no porque sea mala, porque a
comparación de la novela de Sanz que leí, la novela de Zue es una joya, no me
arrepentí de leerla pero tampoco tengo intención de revisitarla o de
recomendársela a alguien, o de regalarlo siquiera. Déjenme explayarme, por
favor.
Sinopsis
Es un libro de
183 páginas (sí, es una novela corta), compuesto de 28 capítulos, sin índice,
con una dedicatoria al inicio y un pequeño prólogo (aunque no lleve título, se
nota que es un prólogo). La siguiente sinopsis pertenece a la versión reeditada
por Grijalbo.
“Una novela para todos aquellos que no saben vivir en cautiverio.El viaje de los colibríes ocupa ya un lugar en los corazones de los lectores mexicanos, desde que Sue Zurita publicó una edición independiente hace ocho años con la que logró llegar a más de 70 mil personas. Esta nueva edición, revisada y actualizada, incluye un capítulo inédito: un nuevo final para Romina. ¿Qué fue de ella? ¿A dónde fue? ¿Qué experiencias vivió? Todo ello se cuenta en el nuevo desenlace de la novela.La vida de Romina representa la de todos aquellos que sueñan con irse lejos y abrazar un nuevo futuro, con la principal ex-pectativa del amor y del encuentro consigo mismos.El viaje de los colibríes es un vuelo sin final, en el que Romina decide hacer diferentes escalas. En ellas conoce amigos, abre jaulas extrañas, descubre alas inesperadas y conquista el cielo que lleva dentro...Si una vez decidiste escapar..., ¡no dejes que nadie te atrape!”
Una historia sin meta clara
Al terminar de
leer el libro no pude entender cuál era el punto de todo lo que se contó, quiero
decir, cuál era la intención de la historia, nunca me quedó claro si la autora
nada más hacía sufrir a los personajes (especialmente a los personajes gays y
lesbianas) por valor de shock, hacer a la protagonista Romina
relacionarse con puros hombres casados porque la intención de la autora era
reflejar a ese tipo de personas que se tiene poca autoestima y confunden todo
con amor o simplemente para generar drama o romantizar lo que no se debe. Por
momentos parecía que la historia apuntaba a mostrar como viven todas aquellas
personas que se sienten emocionalmente solas y cómo la juventud mexicana le
tocaban todos los cambios de los 80´s a 90´s pero por otros momentos la
historia solo parecía ser drama nada más por serlo y eso no me gustaba; y eso
me hacía entrar en conflicto porque con todo y que apreciaba el lenguaje
mexicano auténtico, toda la ambientación de los pueblos, calles y lugares que Romina
visitaba, la música de la época y la comida.
Al final
parecía que el libro primero fue escrito con la intención de ser un drama
amoroso y al final Zurita cambió de parecer y decidió en los últimos capítulos
volverla una historia realmente de descubrimientos personales y viajes, que está
bien, un libro puede ser varios géneros al mismo tiempo o hacer un giro
narrativo, pero debe tener una intención clara y en éste libro no la encontré. Porque
sí, los secundarios me preocupaban y Romina me hacía enojar, lo que significa que
la autora los escribe con suficiente trabajo como para que los veas como personas
y te involucres en sus historias, pero sentía que la historia no cuadraba.
¿Cuál era la moraleja de todo esto? Me queda claro que los “colibríes” de la
historia era Romina y su grupo de amigos pero a diferencia del personaje de
Carmina y de Henry, casi nadie aprende algo realmente, muchísimo menos Romina.
Toda la novela
habla del viaje y crecimiento de Romina, pero no aprende nada por sí misma, es
hasta que se encuentra con un hombre que finalmente la ve como un ser humano y
no como un desfogue sexual que decide “posarse” y encontrar su lugar en el
mundo, eso sí, sin decirnos nunca cuáles son sus sueños, qué quiere ser o qué
aportar al mundo; comprendo que seguro la autora quería decir que no hay que
encasillarnos en una vida y tampoco andar volando de un lado para otro sin echar
raíces, que hay que hacer de todo en ésta vida, pero jopé, todos necesitamos un
rumbo, hasta los colibríes tienen uno. Me frustraba que Romina tuvo oportunidades
para tomar mejores decisiones, hacer amigos como la casera de la habitación que
rentaba o el viejito dibujante y tener relaciones humanas sanas, conversaciones
profundas y no alcoholizarse a cada rato, pero no, Romina se iba por el otro
lado, diciendo una cosa pero haciendo otra. De hecho, hay una escena donde está esperando a su hermana Samanta (la única personaje joven sensata de la historia) en un bar del aeropuerto pensando en que quiere encontrar el amor de verdad, habla con un tipo que conoce ahí y al segundo se van al baño a tener sexo y luego Romina recibe como si nada a su hermana en la terminal, ¡¿pero qué mierda?! Zurita nunca profundiza si Romina es sexualmente promiscua por el tema de su baja autoestima y falta de identidad, nunca le escribe pensamientos donde la hagan pensar qué le sucede en ese sentido, la escribe diciendo que se siente desdichada, triste o varada pero la chica nunca realmente reflexiona sobre sus síntomas.
Personajes defectuosos
Ésta parte es
la que más trabajo me costó analizar, puesto que, la verdad, en primera
instancia, no encontraba mucha profundidad en los personajes, y eso no tiene
que ver con que la novela sea corta, de hecho, he revisado y (sobre) analizado
obras mucho más cortas que ésta y aún así sacar casi una tesis completa de sus
personajes. Así que, con este libro tuve que otra vez tratar de ver más allá de
lo superficial y creo que encontré algo en ellos.
- Romina Pármeno, “la colibrí”: Es una protagonista con la que me costó trabajo conectar, realmente quería verla mejorar y desarrollarse, pero me resultaba un personaje muy incongruente y que no sabía si era algo que la autora hacía a propósito para mostrar cómo funcionan esas personas contradictorias o es un personaje que no le salió como quería; empezando por el tema del alcoholismo, Romina odia el alcohol y tiene todo el derecho del mundo a odiarlo porque su madre murió a causa de eso, pero a lo largo de la historia no para de tomar alcohol, como si le diera asco beber agua o jugo y no pudiera beber otra cosa que no fuera vino, cerveza o tequila, de nuevo, quizás la autora la hizo así porque muchos hijos o hijas de parientes alcohólicos juran no seguir patrones pero los terminan repitiendo porque los ambientes lo normalizan, como el caso de Romina en su círculo de amigos, o no tienen un canal de apoyo que los saque de ahí. Otra cosa que me disgustaba es que ella siempre se relacionaba con hombres casados, nunca les preguntaba antes de acostarse con ellos si estaban casados o tenían pareja, algo que reprochaba que hizo su padre con su madre pero ella terminó repitiendo también (ella nunca pensaba en cómo sus acciones podrían afectar a las mujeres engañadas o sus familias, pensaba sólo en sus deseos, resultando algo muy egoísta de su parte), decía querer encontrar el amor pero sólo buscaba relaciones efímeras, nada memorable hasta el final que conoce a Adrien y sólo porque él tiene que enseñarle que es más profundo compartir un hobbie con una pareja que sexo, algo tan básico… Al final, comprendí que era una chica que no estaba dispuesta a entregarse al compromiso porque tenía la idea errónea que el amor aprisiona, cuando el amor sano y realizador te permite crecer e ir a donde quieras, porque hay confianza. Romina es un reflejo de esas personas que viven por vivir, como bien dicen por ahí, creyendo que yendo de un lado a otro o teniendo relaciones pasajeras es sinónimo de libertad, cuando encontrar un propósito y ayudar a los demás dan más sentido de identidad, existencia y ánimo de vida que lo anterior.
- Carmina, la migajera que logra recuperarse: Carmina es una chica que, aparentemente era de fondo pero resultó ser un personaje secundario y sustancial en la historia que se me hizo mejor desarrollada y trabajada que Romina. Es una chica dulce que, después de varias parejas masculina conoce a Aranza y se enamora profundamente de ella, no le acompleja su bisexualidad y tampoco disimula sus sentimientos pero ella; al igual que muchas personas, creció con la idea de que el amor debe soportarlo todo y que sólo aguantar y esperar es la forma de vivirlo, cuando es otra forma de disimular la falta autoestima y el desespero por ser correspondido o mirado lo que hace que uno se deje sobajar por la persona que ama creyendo que ese es el amor que merecen. Pero después de muchas discusiones, idas y venidas, y mucho sufrimiento de por medio, Carmina termina reconociendo y aceptando que Aranza siempre la verá como una segunda opción por encima de su novio y nunca le dará su lugar (porque sí, Aranza tenía novio que decía amar pero siempre busca a Carmina como amante), terminando su amorío con ella y volviendo al pueblo rural con su familia; al final desarrolla un terrible cáncer y parecería que toda su vida sería tragedia, pero su familia la acoge, la rodea de cariño, felicidad y propósito, disfrutando de sus últimos días con personas y amigos que realmente la amaban.
- Jocelyn y Ricardo, la pareja (im)perfecta: Ésta pareja tampoco se escapa de la tragedia. Jocelyn es la primera persona que Romina conoce al llegar a Puebla y poco a poco en la historia nos la muestran como una mujer capaz e independiente pero que su sueño era tener el tipo de vida de ama de casa feliz, con su hijo, un esposo presente y una casa con jardín envidiable, después la historia de Jocelyn da un giro cuando sufre una gran depresión posparto de su hijo Aquiles, (algo que no se reconocía ni atendía ni en los 90´s y a duras penas ahora); pero la depresión de Jocelyn no llegó después del parto, la autora no lo muestra, pero yo analizando sus diálogos y acciones, noté que ya se encontraba deprimida y creía que con tener cosas en el exterior sería feliz y todo estaría bien, dándose cuenta al final de que eso no es así. Al enfocarse tanto en lo superficial y sentir las prisas de que tenía que conseguirlo pronto rápido, se precipitó con su pareja, descubriendo que en realidad ella y su esposo Ricardo en realidad no eran compatibles y no se amaban tanto como para ser compañeros de un proyecto de vida, (además de que ambos se engañan al mismo tiempo, ella con un cantante de nombre Tony y él con una de las amigas de ella, Naima), al sentirse atrapada y decepcionada por esa promesa de vida feliz que no logra conseguir y “fallar” como “buena madre”, decide suicidarse. Ricardo se queda con la custodia de su hijo y sigue con su vida.
- Henry, el saco de boxeo de la autora: Es con Henry (y Carmina también) que noté un patrón en la autora, que sí, muy incluyente de su parte tener a dos personajes de la comunidad LGBTIQ+, pero ambos personajes no paran de sufrir y tiene finales más agridulces a comparación de los personajes heteros, que sí, Jocelyn sufre y tiene un final triste, pero los demás personajes masculinos y femeninos tienen desenlaces más alegres y vidas con momentos felices o tristes, pero con Henry y Carmina todo era dolor, sus relaciones de pareja eran tóxicas o violentas y sí, Carmina al final muere feliz, pero que le da cáncer por Dios y al pobre Henry nunca lo vemos feliz más que cuando está bebiendo con sus amigas. Sé que existen relaciones de parejas tóxicas, jopé, he hablado del tema muchas veces pero si hay algo que me molesta es que a los personajes gays nunca les dan historias felices, bonitas o graciosas como en otras novelas románticas heterosexuales, siempre tienen que pasarla mal y tiene que usar su actitud picante y desafiante para sobrellevarlo. Pero a comparación de Carmina, Henry casi no tiene mucho desarrollo, lo poco que lo vemos en su vida cotidiana y de pareja es puro dolor y de repente casi al final, sólo sabemos que “fuera de cámara” de la historia, fue a terapia y ya tiene otra pareja y ya, la autora le da punto final, pero no sabemos nada más de él. Es un personaje que me caía bien y sentí horrible que la autora sólo lo usaba para generar shock de las cosas que sufría y no le daba espacio narrativo para que lo conociéramos más o supiéramos sobre su psique.
- Nora y Anastasia, una historia de trauma generacional: Son personajes secundarios que al final tienen relevancia para el desarrollo de Romina y darse cuenta que las buenas acciones dejan más en el alma que relacionarse con hombres casados. El personaje de Nora aparenta ser la simple casera mayor que da consejos de madurez y que aparentemente no tendría otra función, pero tiene su propia historia y una complicada y tan real que sigue ocurriendo en el México moderno: que son los matrimonios arreglados o robos de niñas para casarlas a la fuerza en las comunidades alejadas o sumamente tradicionales de pueblo; ella estaba enamorada de un hombre, Jacinto, pero la terminan comprometiendo con otro hombre, con quien tiene una hija llamada Anastasia, Nora toma la dura y valiente decisión de poner a su hija por encima de todo, incluso de su verdadero amor, pero cuando su esposo confunde las cartas que Jacinto le envía como una prueba de que la hija no es suya, se suicida, siendo que Anastasia la termina culpando por ello, resultando en una relación fragmentada, que al final se restaura cuando Romina se pone como objetivo reunirlas antes de que la anciana muera y se reconcilien, a pesar del obstáculo de que Anastasia ahora es una cantante famosa que se cambió el nombre y es difícil de contactar. Nora es un buen reflejo de las mujeres indígenas mexicanas, mujeres con gran fuerza de voluntad para enfrentar las dificultades y capaces de sacrificar sus deseos con tal de proteger y procurar a los que aman y que su sabiduría no viene de un misticismo o conveniencia de trama, viene de experiencias de vida, duras y alegres.
- Personajes ambientales y todos los hombres flor pasajeros de Romina: Empecemos con mis ambientales favoritos. Primero, Arcadio, un viejito que se dedica a dibujar gente en el parque y es la primera amistad saludable que desarrolla Romina en la historia, aunque no tiene un pasado tan trágico como Nora, es un hombre honrado, que por su experiencia como dibujante callejero desarrolló una habilidad para leer bien a las personas y entiende que lo que Romina necesita es un amigo con quien hablar, por desgracia (ya fuese por intención de la autora o Romina), su amistad no se desarrolla tanto como para volverse más profunda, siendo que Romina lo deja de lado y de frecuentar al enfocarse en sus amores imposibles y cuando está con el corazón roto y necesita un hombro confiable y cálido en el cual llorar, Arcadio ya había muerto en una casa hogar para ancianos; un buen reflejo y aprendizaje para Romina de que las cosas valiosas se les debe dedicar tiempo y no debe tomar a las personas que realmente la aprecian por sentado. Segundo, Adrien, es un personaje que no sale hasta en los últimos capítulos, cuando Romina se da oportunidad de “volar” realmente y se va a de vacaciones a la playa y ahí conoce a éste hombre que es el primer rol de pareja masculino positivo que conoce (además de que no está casado), porque cuando ella, al igual que con todos los otros vatos, a la más mínima atracción sexual, se avienta por completo a la copulación, Adrien la frena y le ofrece primero su amistad, él le cuenta de su vida, le ofrece conocerse realmente pasando tiempo de calidad y al final descubren que quieren dedicarse a lo mismo y quieren vivir juntos. Seguidamente está Samanta, la media hermana de Rómina y la única que toma buenas decisiones en la vida, aunque eso no la libre de que no tenga una vida perfecta o con problemas de pareja, es la única que decide hablar directamente con su esposo, Raúl y divorciarse de manera civilizada, busca estar en contacto constante con su hermana y piensa un poco más las cosas antes de hacerlas, aunque sale muy poco, se notaba que tenía mayor madurez emocional que todos los demás personajes. Ahora vamos con los realmente ambientales: Naima y Salomé son las demás amigas de Romina, a comparación de los demás personajes no tienen mucho desarrollo a pesar de cada una tener un viaje a su manera, luego está Aranza, que es la tóxica del grupo. Y ahora los hombres, primero está Diego, un compañero de trabajo del casino donde trabajan todos los amigos de Romina y ella, al principio ella se siente atraída por él, a pesar de que está casado pero no llegan a nada, luego conoce a un extranjero empresario (casado también) llamado Hahn, con quien mantiene relaciones casuales y simplemente se detienen cuando ambos dejan de buscarse, luego está Ricardo, con el que tiene una relación de una sola vez en un baño público, (y el único con el que usa condón), después aparece Nicolás (otro casado), con el que Romina se obsesiona y que aparentemente Nicolás la quiere realmente, pero la termina dejando cuando él se da cuenta que ella no tiene ningún plan o meta en la vida y él se niega a compartir su vida con alguien así. Romina sufre muchísimo por éste wey, pero la neta le hizo un favor, porque esa relación estaba destinada al fracaso.
Un libro que abraza el lenguaje mexicano
Volviendo con
la comparación Sanz, cuyo castellano se me hizo muy neutro y extraño por
momentos (como si quisiera facilitar a los traductores de inglés a traducir su
libro), el libro de Zurita no lo sentí así; es más, sentí una gran satisfacción
que el español que leía era el mismo con el cual se habría escrito de manera
original, los personajes sí hablaban como mexicanos, notándose quiénes vivían en la
zona centro del país y quienes eran extranjeros, turistas o foráneos, el
lenguaje es casual (sin llegar a exagerar en el uso de modismos o palabrotas) y
las conversaciones se sentían reales. Y quería mencionar esto porque ahora
tenemos que volver a recordar lo importante que es rescatar el lenguaje del
mexicano en la literatura; ya que, más ahora que nunca, desde el doblaje hasta
el cine popular, la forma de hablar y expresar se está volviendo un español estándar,
con tal de que todo latino pueda entenderlo, pero se pierde ese color, sabor e
identidad de la lengua que lo vuelve divertido, identificable y humano.
El libro está
narrado principalmente en primera persona, desde la perspectiva de Romina,
pero, por momentos, específicamente cuando nos relatan las historias de los
otros personajes, pareciera ser en tercera persona; sin embargo, el hilo y la
voz sigue siendo Romina, por lo que no sabría decidir si es la protagonista aún
en primera persona o un tercera persona poco definido, porque a nivel textual
no hay mucha diferencia ni en tipografía o espacios, muchas veces se sigue al
siguiente párrafo y de repente hay un cambio de personaje enfoque aunque la voz
sea la misma. En ese sentido, yo no me hice bola o me confundía, porque, cuando
sucedía ese cambio de personaje, Romina no participaba más que de narradora,
como si fuera una omnisciente que nos cuenta el chisme o la anécdota de esa
persona de la que habla, pero también comprendo a las personas que se
confundían porque no están acostumbradas a ese cambio repentino o seguido de
personaje a otro, pues en la mayoría de casos hay un cambio de tipografía,
capítulo o tipo de narrador evidente que visualmente te permite entender
rápidamente que hay un cambio de voz narrador en la historia, así que no lo
considero algo bueno o malo, sino un estilo de la autora.
Siguiendo con
los espacios textuales, el libro de Zurita busca ser visualmente diverso, desde
incluir frases citadas por ilustraciones de colibríes, recalcar en una
tipografía distinta (haciendo efecto como si fuera escrita a mano) frases o
diálogos que la autora quiere que prestes atención y también cambios
tipográficos y espacio cuando un personaje redacta una carta o una postal de
viaje. Este tipo de riqueza textual me gusta porque significa aprovechar la
flexibilidad visual que una novela puede tener, eso sí, cuando se abusa demasiado
puede ser distractor o, en algunos casos, manipulador; de hecho, muchas
críticas que leí, decían que no les gustaba que se hiciera ese resalte de algunas
frases o diálogos porque sentían que la autora los forzaba a que vieran esa
parte como importante y no dejaba que ellos, como lectores decidieran que frases
marcar o no y eso se me hizo muy interesante, por es verdad, uno como autor
tiene que entender que debe dejar al lector hacer lo que quiera con su libro,
darle ese espacio. Por eso es importante no sobrecargar los espacios textuales.
No puedo amarlo, pero tampoco odiarlo
A pesar de que
no es un libro que volvería a leer en un tiempo, tampoco lo consideré una
pérdida de tiempo, porque tiene muchas cosas valiosas que acompañan las cosas
que considero “malas” (después de todo, ninguna primera novela es perfecta) y
sé que hay mucha gente ahí fuera que sí les resonó algo y aprendieron algo de
la historia de Romina; yo reconozco que es una historia que puede servir de
ejemplo para que las personas jóvenes de ahora y el futuro la vean como un
relato para que aprendan a no buscar la aprobación externa o la validación de
los demás, en cambio, a aprender a estar realmente con tus pensamientos y de
dejar de perseguir cosas que no llevan a nada. Una chica comentó en una reseña que
el libro no es sobre partir sino de regresar a una misma y creo que yo no pude
haberlo dicho mejor, porque sí, la autora y la sinopsis hablan de que la
protagonista y sus demás amigos colibríes “se van” y vuelan de un lado a otro y
que viajan hacia afuera, cuando el verdadero viaje que deberían de hacer y al
que al final Romina termina cruzando al final del libro es un viaje interno,
observar y construir el interior.
ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐
Quizás no haya sido un inicio muy entusiasta para el mes patrio pero tengo otro libro que leer que espero me sorprenda y que tengo mucha curiosidad.
@SofiaLuCa18
Referencias bibliográficas
- Dimensión Noticias. (2022, diciembre 16). Sue Zurita Habla sobre la reedición de el viaje de los colibríes: “Ya no le hace falta nada”. Dimension Turistica Magazine. https://dimensionturistica.com/es/sue-zurita-habla-sobre-la-reedicion-de-el-viaje-de-los-colibries-ya-no-le-hace-falta-nada/
- Zurita, S. (2017). El viaje de los colibríes. Goodreads. https://www.goodreads.com/book/show/25059245-el-viaje-de-los-colibr-es
- Zurita, S. (2022). El viaje de los colibríes. GRIJALBO.











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