Éste libro lo
compré en una venta benéfica en un hospital en el Distrito Federal (sí, me reúso
a llamarlo CDMX como forma de protesta) para recaudar fondos para el cáncer de
mama, algo quizás un poco simbólico tratándose de un libro sobre los derechos de
las mujeres y obviamente tenía ilusión de leerlo; sin embargo, me cuesta
trabajo distinguir cómo juzgar este libro. Porque es muy diferente analizar un
libro no biográfico pero basado en hechos reales, un libro biográfico, un libro
periodístico y un libro de no ficción; no es un libro mal escrito, reconozco
que me dejó enganchada por momentos pero no sé, que el libro se venda por todos
lados como una biografía cuando podría ser inventado me recuerda a la estafa
emocional de Misha Defonseca y su falsa biografía de sobrevivir al holocausto y
vivir con los lobos. Así que quiero tomar este libro con pinzas.
Contexto de la obra (escándalo garantizado)
El libro fue
escrito en 2001 por la escritora gringa Jean Sasson, y es el primero de una
saga de 6 libros (los cuales, la verdad, no tengo las ganas por conseguirlos) y
desde su publicación no ha parado de generar opiniones mixtas. Pero antes de
comenzar con las opiniones, vamos con la autora. Ella nació en 1950 y pasó casi
toda su vida en Estados Unidos, y fue en 1978 que se fue a Arabia Saudita para
trabajar en un hospital, donde después conocería a su esposo; según ella, fue
en este hospital donde encontraría conexiones para conocer a varios miembros de
la realeza Al-Saud y con quienes ella y su esposo harían amistades, por lo que
se quedaron hasta en 1990 en los Emiratos incluso cuando su tiempo en el área
administrativa había terminado. Al final, ella y su esposo regresaron a Estados
Unidos.
Aunque, de acuerdo
con su página web, se ha vuelto una vocera de los derechos humanos en Asia
Occidental, especialmente en los países árabes, que ha viajado y conocido a
cientos de mujeres exiliadas y que luchan por la libertad de las mujeres; en todas
las fuentes que vi y la propia publicidad del libro dicen que el libro es una
entrevista de la vida VERDADERA de una de las princesas de la familia Al-Saud, a
la que le dan el nombre de Sultana; no obstante, de acuerdo con muchos
lectores, los medios árabes, embajadores y la propia familia real, no le dan
importancia al libro porque, tal princesa no existe y solo habla ficciones y
muchas personas de otras partes del mundo, incluso ahora, tienen sus reservas
sobre la autenticidad de la historia, por algunas incongruencias (un ejemplo
claro es que la autora insiste en referirse a Palestina como Israel), por lo que
una gran cantidad de reseñas de BookReads y Reddit concuerdan que el libro da
todo más pinta de novela que de un trabajo periodístico, además de la aparente poca
repercusión o importancia que la familia real le dio al libro.
Ahora, en lo
que a mí respecta, ya sea que la princesa sea real o no (por momentos pensaba que
la novela podría estar basada en la historia de la desaparecida princesa de Dubái,
Sheika Latifa, o de la influyente exmiembro de la realeza Ameera Al-Waleed), no
significa que las cosas que cuenta, las violencias domésticas que sufren las
mujeres sin importar sus lujos o carencias, las violaciones que sufren las jóvenes
y las niñas en manos de los poderosos, la manipulación de la religión de los
hombres para seguir sometiendo, la enorme brecha económica y diferencia de
clases económicas y sociales que no dejan de ser relevantes y que, a la fecha
siguen sucediendo, ya no solo en Arabia Saudita, sino en todo el mundo.
Sinopsis
El libro fue
considerado best-seller y nombrado como uno de los 50 libros mejor escritos por
mujeres, que la verdad, yo no lo pondría en este puesto. Aunque no es una
basofia, pero comparada con Persépolis o la novela autobiográfica de Waris
Dirie “Flor del desierto”. El libro tiene una extensión de 233 páginas, al
inicio hay un índice, luego un mapa para ayudar con las referencias geográficas,
un árbol genealógico y al final del libro hay un glosario de términos
culturales. A lo largo del libro hay varias fotos de la familia, de la tumba
desértica de la reina, la madre de la protagonista y de varios burkas, jiyabs y
abayas femeninas tradicionales y “modernos”.
“Sultana Al-Sa'ud, princesa saudí, posee cuatro mansiones en tres continentes, un jet privado, joyas deslumbrantes y un sinfín de vestidos de diseñador. Pero en realidad, Sultana carece de libertad y control sobre su propia vida; su único valor reside en ser madre. Oculta tras su velo negro hasta el suelo, es una prisionera, encarcelada por su padre, su marido, sus hijos y su país.
Por el bien de sus hijas, Sultana ha decidido arriesgarse a denunciar la situación de las mujeres: niñas de trece años obligadas a casarse con hombres cinco veces mayores que ellas, jóvenes asesinadas por ahogamiento, lapidación o aislamiento en la celda de mujeres, un espacio acolchado y sin ventanas donde permanecen confinadas sin luz ni conversación hasta que la muerte las alcanza. Al denunciar esta situación, Sultana se arriesga a ganarse la ira del régimen saudí. Pero al contar su historia a Jean Sasson, Sultana nos permite ver más allá de los velos de esta sociedad secreta, al corazón de una nación donde el sexo, el dinero y el poder reinan supremos.”
¿Una fracción de lo que realmente pasó?
Toda feminista
sabe que no importa si eres rica o pobre, si estás bajo el yugo de los hombres,
las diferencias entre unas y otras, son pocas; aunque tus privilegios
aparentemente te separen de las menos afortunadas, solo hace falta que un
hombre esté de mal humor o no se sienta benevolente para que te haga vivir un
auténtico infierno en vida, porque, seguir formando parte de un sistema que
solo te ve como una incubadora de pedigrí o de “clase corriente” solo te
protegerá de manera temporal. Con ello, es tan importante que en el feminismo
haya conciencia de clase y cultural social, porque si vemos a las otras como
menos, seguir dividiendo. Al final, el privilegio es efímero y más si te dejas
subyugar y depender de otros; no basta con solo dar las gracias por ser afortunadas
para que todo esté bien, romper las jaulas mentales que el sistema te pone y
tener el verdadero valor para hacer las cosas, aceptando el miedo de perder
algo en el camino.
Por un lado,
entiendo que la gente se sintiera incómoda por la forma privilegiada que Sultana
veía las cosas, pues, a pesar de su personalidad directa y temeraria, sus
intentos de querer cambiar las cosas se veían más como caprichos que genuina
preocupación por otras mujeres y que se rendía muy fácil cuando podía hacer
muchas cosas desde su posición; quizás podríamos excusarla porque es joven, aún
está aprendiendo a romper patrones y comprender el mundo más allá de su burbuja
llena de casas en Europa, sirvientes y joyas, pero cuando ya es una adulta con
varios hijos, se siente a su personaje estancado ideológicamente. Ese espíritu
feminista se siente más hasta el final, cuando aprovecha sus privilegios para
tratar de cambiar las cosas desde adentro, con su esposo y sus hijos.
Ahora, eso no
deja de que Sultana no presencie horrores en primera persona, porque es cierto
que la mayoría de las historias que Sultana cuenta de mujeres que sufren
horrores, es porque alguien más se las contó y no porque ella las haya
presenciado, por lo tanto, para su personaje, esas historias se sienten lejanas
y aunque emocionalmente la afectan, no le impactan. Son en cambio la historias cercanas a ella las que la comienzan a mover, como cuando Sultana es testigo
del sufrimiento de su hermana Sara, cuando su hermano era promíscuo, presumido y mata a su perro porque lo
desesperaban los ladridos y nadie le dijo nada, cuando dos de sus amigas son asesinadas de diferentes maneras por sus familias al tener parejas antes del matrimonio con hombres no musulmanes y cuando Sultana presencia como
su hermano y su amigo están violando a una niña y por más que intenta
impedirlo, todo el sistema protege a los agresores y no a la víctima.
Y el último
evento directo que presencia es en el hospital, cuando recién acaba de parir a
su hijo y observa como líderes religiosos se llevan a una chica del hospital
para apedrearla hasta la muerte por “inmoral” cuando en verdad había sido víctima
de una violación en grupo; es en éste último cuando Sultana comienza a sentir
verdadero miedo por sus futuras hijas y por las demás mujeres que aún no conoce,
por la actitud hermética de su marido ante este tipo de leyes y la banalidad
con el que el resto de la sociedad patriarcal islámica sigue adelante a pesar
de todo ese dolor, se da cuenta que para ellos, ella, sus hijas y todas las
demás no son consideradas personas.
Distinguir periodismo de la exotización
Todo alrededor
del libro, cada reseña y cada portada de todas sus versiones se vende como la
entrevista de la autora con la princesa en cuestión, no obstante, por la forma
que está estructurada, el orden y título de los capítulos parecen más de obras
ficcionales que una autobiografía seria que aborda temas delicados y complejos,
aparte de que ciertas ideologías feministas que la Sultana aparentemente describe
se parecen más al feminismo “blanco” que uno más profundo. Desconocía todas las
controversias que rodeaban a este libro, ya suponía que habría polémicas y que
las teorías conspiranóicas abundarían, especialmente sabiendo como los
poderosos son expertos en manipular, censurar o desaparecer personas o cosas
con tal de preservar su poder y prestigio.
Y claro, todo
hablamos desde nuestra experiencia, contextos, culturas, valores y
conocimientos previos, por eso es importante distinguir los juicios personales
de la objetividad; ese es el trabajo de una obra periodística bien hecha, ser lo
más objetivo posible, respetar la cultura a su vez que señala lo injusto y arcaico, dando justicia y voz a quienes han sido violentados y
desplazados y revelar la verdad sacando las cucarachas a la luz. Con ello, por
toda la evidencia de otras biografías, documentales y periodistas valientes que
sacan a la luz toda la crueldad, injusticia y misoginia de las cuales son
víctimas las mujeres en Arabia Saudita, Egipto, Filipinas, Irán, Irak y, bueno,
todo el mundo, sé que las crueldades que sufren las amigas de Sultana, las
criadas y mujeres comunes en la historia no son inventadas con el fin de hacer
un circo el sufrimiento de estas personas (como el asco de libro que es “Poca
vida”).
Por lo tanto, se
me hace riesgoso que se venda la historia como algo real cuando se pudieron
haber tomado muchas libertades creativas con el fin de exotizar ese “atractivo misterio”
detrás del velo literal y retórico de las culturas egipicas, árabes, beduinas,
etc y simplificar culturas, etnias e identidades como si solo existiera una
definición estricta de todo (es así como nacen los estereotipos raciales). Que
a ver, es innegable que existan personas malas, las hay en todas las religiones
y países; de hecho, si algo tienen en común todas las religiones dominantes
(cristianismo, islamismo e hinduismo, por mencionar algunos…), es que usan a
Dios como excusa para someter a las mujeres, sin embargo, todo ese esfuerzo de esas personas por decir la verdad y todas esas víctimas se pueden ver perjudicadas y en tela de juicio por una simple mentira, fuese con buenas intenciones o no.
Solo porque algo es “cultura” no significa que “esté bien”
El argumento de
que “es su cultura, hay que respetarla y no intervenir” o el de “es que seguro
esas mujeres disfrutan vivir así, por eso no hacen nada” son muy simplistas y
caen en la lógica de la mentira dual; hemos evolucionado hasta ahora (aunque en
estos tiempos parece que estamos involucionando) como para comprender que
cualquier uso o costumbre que cause un dolor sin sentido, que provoque traumas
y no tengan otra lógica nada más que el de someter y generar dolor a personas o
animales ya no puede cubrirse con la tarjeta amarilla de “es cultura y hay que
respetarla”. Y la mejor forma de contrarrestar este tipo de pensamientos retrogradas
es recordando el pasado, los errores y horrores que se cometieron, comprender
por qué y cómo ocurrieron pero jamás justificarlos.
Si tuviera que
darle un valor a este libro es justo eso, aunque esté la posibilidad de ficción
o de biografía no oficial, las injusticias que acontecen son reales, los dolores
femeninos en la historia de ese reino siguen ahí, latentes; al igual que con la
religión, sea islámica, cristiana o judía, en papel, todas ellas hablan de
igualdad, respeto y dignidad y donde, las mujeres debían ser respetadas como
cualquier otra persona, su sexualidad no debía ser controlada y la equidad de género
era posible, sin embargo, todos los líderes religiosos de todas estas manipulan
a conveniencia, aprovechando la ignorancia de los demás para controlar y crear
sus sistema de creencias corrupto, como darle esa insana importancia a la
descendencia o inventarse costumbres crueles como la mutilación genital por
supersticiones de la sexualidad femenina.
Por ende, este
libro no me pareció que criticara a la religión islámica como tal, sino a las
perspectivas conservadoras que imponen restricciones culturales y sociales a
las mujeres; es un libro que maneja tramas complejas, que incluso a la fecha
tienen muchas capas que discutir y analizar, como los hombres que aparentan ser
buenos con tal de conseguir algo y cuando ya no lo tienen, te descartan y
buscan a otra que sí se los dé o de mujeres que siguen perpetuando el sistema
porque es todo lo que conocen o saben que si no respaldan a los hombres,
perderán sus privilegios, atención o apoyo. Recuerden que es igual de
importante leer libros buenos que malos libros, aunque eso sí, es un libro que
consideraría que solo personas maduras y con mucho criterio y juicio deberían
leer, porque, de lo contrario, se pueden caer en estereotipos, miedos y
generalizaciones.
Todas las mujeres son dignas de ser libres
Los opresores
saben que cuando las mujeres se unen es cuando la resistencia comienza, porque
sólo los hombres débiles oprimen con la excusa del género; sé que es difícil
tener el optimismo cuando hay tantas personas grandes y pequeñas que sufren
auténticas tragedias, nuestros derechos están conectados y aunque las personas
malas hagan mucho ruido y mucho daño, puede bastar una sola persona con mucha
determinación para propagar las ondas del cambio. En estos tiempos, que parece
que nos acercamos más al Cuento de la Criada que a Narnia, lo más importante es
no rendirse y recordar y no esperar hasta que llegue a ti el caos y el yugo de
la bota para hacer algo, porque quizás, para ese momento, ya no quede nadie que
intente o pueda ayudarte. El problema no es la burka en sí, es lo que significa, lo que le hace a la mente de las mujeres lo que realmente oprime.
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“Ninguna mujer ahí es libre, ni las mujeres ricas, hasta que todas las demás lo sean.” – Anónimo.
Y ya ese es
todo mi mensaje final, nos vemos en otro libro un poco más optimista y mágico
el mes que viene. Peleen, no den nada por seguro y permanezcan unidas.
Referencias bibliográficas
- Ludlow, S. (2024, Febrero 19). Mil soles espléndidos; cuando la realidad de las mujeres supera la ficción. El Mundo De Sofia La Bruja; Blogger. https://elmundodesofialabruja.blogspot.com/2024/02/mil-soles-esplendidos-cuando-la.html
- Sasson, J. P. (2012). Princess : A true story of life behind the veil in Saudi Arabia. Sasson Corporation.
- Sharika. (2025, Enero 19). Princess by Jean sasson – book review 13| true story of Life behind the veil in Saudi Arabia. Sarika - the Euphoric Reads. https://euphoricread.wordpress.com/2025/01/19/princess-a-true-story-of-life-behind-the-veil-in-saudi-arabia-by-jean-sasson-book-review-13/
- Shivani. (2016, Octubre 12). Jean sasson’s princess book review. The Wandering Core. https://thewanderingcore.com/princessjean-sasson-review/
- Singh, S. (2020, Diciembre 2). Princess – a true story of life behind the veil in Saudi Arabia | Jean sasson | book review. bookGeeks. https://www.bookgeeks.in/princess-a-true-story-of-life-behind-the-veil-in-saudi-arab-a-memoir-jean-sasson-book-review/









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