Todos nos
sabemos el dicho de no juzgar a un libro por su portada o título y confieso que
yo caí gente, me dejé tentar por lo creativa que se veía la portada y porque,
así como la protagonista, fui ciega y creí que por el título se trataría de sirenas
y como buena persona necia que soy, a pesar de que ya me veía venir el tipo de
historia que tenía en frente, me propuse a leerlo completo y ver a ver qué
conclusión opinaba la autora sobre el amor y, al final, obtuve un romance
cliché y cosificado que concluye lo mismo que todos los romances de Hallmark,
el amor es genial y todos lo queremos. Y sí, aunque estoy tan enojada y
decepcionada por este libro, incluso con mis pensamientos trataré de ser
objetiva y no solo decir cosas feas nada más por “rajar” y reconoceré las cosas
buenas que tienen, pero me mantendré en mi postura y si quieren leer todo mi vómito
verbal, sean bienvenidos y aprendamos a cómo no escribir un misterio e historia
de amor.
Contexto de la obra
“Si el amor es
un canto de sirena” (2017) es la secuela de la bilogía “Silence Hill” de
Esther Sanz, una escritora española que nació en Barcelona y comenzó a escribir
sus primeros libros mientras estaba embarazada. El primer libro de la bilogía “Si
el amor es una isla” fue publicado en 2014 y su secuela en 2017, aunque no
fueron sus primeros libros, ya que el primero fue “Vive rápido, siente rápido”
en 2007, después sacó “Los siete soles de la felicidad” (2011) y de ahí ha
escrito otros libros para un público más infantil como los libros de “Yes,
we dance” (2015) y la que muchos consideran su mejor trabajo, la trilogía
de “El bosque” (2011-2013) y su trabajo más reciente es “El amor cae del cielo”
(2022). Este es el primer libro que leo de ella y creo que no leeré ninguno de
ella en mucho tiempo, quizás en el futuro me anime con leer su famosa trilogía
pero bueno, me estoy adelantando.
Donde hay mayor
información de ella y que sabemos que es oficial es porque ella misma lo
escribió, es en su perfil de GoodReads y su propia página web, en su perfil nos
explica en dónde creció, los lugares que le llamaban la atención y la infancia
feliz que tuvo; especialmente la ciudad española de Bellvitage, la cual dice que
fue de mucha inspiración para su bilogía de “Silence Hill” (y sí, incluso al
momento de escribir esto, cada vez que leo Silence Hill, automáticamente quiero
leer y decir Silent Hill, sí, la saga de videojuegos… Mi cerebro es raro, ¿ok?).
Explica con mucho orgullo y me da gusto por ella, cómo desde pequeña quiso ser
escritora, jugando con alterar y modificar otras historias, cambiando su tono
de voz, empezando con historias cortas hasta cosas más complicadas. Sin
embargo, todos sabemos que es complicado hacer adaptaciones, no todo necesita
adaptaciones y si uno piensa hacerla, debe pensar en darle su propio giro al
mismo tiempo que respetar la esencia de la original.
Tanto éste como
anterior libro, obviamente toman muchos elementos por no decir que casi copia
al “Fantasma de la Ópera”, y ni siquiera es sutil al respecto (literalmente la
portada del primer libro agarra el diseño de la máscara de la obra, existiendo
tantos modelos y estilos de máscaras y escogen aquella que tiene derechos de
copyright, en fin). Como amante de la obra de Gastón Leroux y disfrutadora de
la estética y música del musical, me queda claro que muchas personas que la
vieron se generaron una idea muy herrada de lo que realmente trata, en especial
con respecto a los arcos de redención y el rol de los tres protagonistas. Patrick
es sin ningún tipo de tapujo o esfuerzo de diferencia, una calca del fantasma,
mientras que Luisa es la mezcla del inserto de la autora con pocos rasgos de
personalidad de Christine y Peter es Raúl pero con otro nombre.
Sinopsis
La sinopsis oficial
es la siguiente y sí, ésta es la sinopsis que la editorial dijo que se
imprimiera:
“Nunca imaginé que en una isla perdida del Canal de la Mancha conocería a alguien que me cambiaría la vida. Y mucho menos que, un año después, aquella oscura y pequeña isla me llamaría de nuevo, como el suave canto de una sirena, para mostrarme otra vez la luz o quizás para atraparme entre sus sombras.La tragedia se cierne sobre Silence Hill y tal vez sea tiempo de que se develen los secretos más tenebrosos y de que caigan las máscaras.Y yo tendré que librar la batalla más dura... la de mi corazón.”
Si los clichés fueran una novela
La neta me está
costando mucho trabajo no ser destructiva con éste libro, no obstante, soy
honesta y si algo no me gusta lo voy a decir y si algo me enoja también lo voy
a decir (es mi derecho); y no puedo evitar enojarme cuando leo historias que
tienen potencial para explorar otras cosas, y proponen cosas interesantes como el
mundo de los fantasmas o los amuletos protectores (y que yo podía notar que claramente
estaba basada en uno de mis libros y musicales favoritos); en cambio, se queda
en lo fácil, en historias que no retan al lector o al género y se ganan un
lugar más por el posicionamiento del marketing que por un resultado orgánico. Los
que llevan leyéndome mucho tiempo ya lo saben, pero para los que es su primera
vez leyéndome, deben saber que no me importan el uso de clichés o arquetipos evidentes
en una historia, porque se me hacen naturales; lo que me importa es cómo se
aprovechan esos clichés, que se aprovechen de manera diferente, creativa o divertida.
De ese modo, puedes ver ese cliché varias veces y disfrutarlo por la variedad
de usos que puede tener pero cuando un libro termina siendo conformista, incluso
con todo el tiempo que escribir conlleva, es decepcionante para mí.
¿De qué sirve
estar leyendo los mismos clichés, tropos y arquetipos escritos y ejecutados de
la misma manera como si los hubieran escrito la misma persona o una IA? No
tiene nada de divertido o sorprendente y, extrañamente, hay autores y lectores
orgullosos de eso, de leer siempre lo mismo, leer y escribir las mismas
ejecuciones, de dar dinero y foco y asegurarse de estereotipar la lectura
femenina sin darle chance a variaciones, juego de expectativas o de retos
creativos o narrativos, pretendiendo como si cada libro fuera algo nuevo. Ya
hablé antes de cómo es mucha coincidencia que éste tipo de historias parecieran
buscar limitar el mercado femenino de lectura y escritura y que una tiene que
escarbar para buscar tramas que no entren en el estándar, así que no meteré por
ahí. Pero sí diré que me decepciona que Esther Sanz, con el tipo de pluma que
tiene, pudo haber escrito algo más fuerte, inteligente y mágico y se conformó
con poco.
Si uno busca
una lista de clichés te aseguro que las vas a llenar todas con este libro, el
cliché de problema de comunicación donde ella hace suposiciones y desconfía del
novio y el novio no hace esfuerzo en dar explicaciones; el cliché del novio que
finge su muerte para proteger a la protagonista, provocando el efecto contrario
de ponerla más en riesgo que antes; el cliché de que el hombre es el perfecto y
rico que dice ser diferente y no querer vivir de su fortuna pero bien que la
aprovecha para el beneficio de la trama; la chica es insegura de su apariencia
pero todos los hombres de la historia se mueren por ella y todas las chicas la
envidian; que la chica sea felicitada por otras mujeres por “quedarse al galán”
y no por méritos propios; que el villano es más evidente que un villano de los
años 20, pero nadie lo nota; que la chica se considera inteligente y lista pero
en toda la historia no hace otra cosa que cometer tonterías y es el chico el
que resuelve todo (porque es perfecto); que haya un triángulo amoroso innecesario;
que la chica tenga que compartir cama con el otro interés amoroso aunque haya
millones de opciones para no hacerlo; la viejita sabia y bohemia que en vez de
decir palabras de sabiduría, dice frases sacadas de libros de autoayuda… En fin,
que si me sigo, el texto duraría demasiado.
Así como pasó
con la nueva película de “Cumbres Borrascosas” donde la directora de la
película y la gente que no leyó realmente el libro, adaptan las historias de
acuerdo con sus fantasías como títeres sin ningún sentido o lógica más que para
cumplir sus deseos calenturientos, (que a ver, puedes tenerlas, pero quédatelas
para ti, no necesito verlas). Y una de las cosas que podría hacer magnético al
fantasma original era su genio y confianza con respecto a la música y su confianza
como artista (otro elemento que la autora copia del original) pero el original
no perdía esa constante amenaza por sus habilidades de manipulación psicológica
y no soportaba ninguna crítica, llevándolo a matar y en el libro lo vemos
practicar, aprender y desarrollar su talento. Y el fantasma de Sanz siempre ha
sido talentoso, todo lo que toca es maravilloso y si alguien lo critica por su
ego o intentar manipular a otros, automáticamente se pasa a villano o “pretencioso”
porque nadie puede juzgar al perfecto Patrick. ¿Es neta que una mujer que se
tituló en periodismo y que ha escrito tantos libros desde 2014 no ha
evolucionado nada en su escritura? Cuando leo textos míos de cuando tenía trece
son muy diferentes a mis textos de cuando tenía 20 y otras autoras españolas
como Laura Gallego se nota lo pulida y elaborada que se ha vuelto desde sus
primeros libros a los últimos. Sé que cada uno tiene su estilo, pero ¿qué hay
de la mejora? ¿Qué hay de la autocrítica o evolución?
Personajes que me hicieron tornar los ojos a la nuca
Empezando con
la prota, Luisa. Yo no tengo nada en contra de que los autores se inserten en
sus personajes, en cambio, se me hace lo más natural, ya que, después de todo,
todos los personajes son paridos de la mente del escritor o escritora que los
crea, así que, por supuesto van a tener rasgos de quien los hizo. Pero madre de
Dios, desde Bella Swan no había visto a otra protagonista de cartón en una novela
sobrenatural. La autora pudo aprovechar más las diferencias culturales o familiares
de la cultura española y la británica, pero Luisa se la pasa más en el país anglosajón
y su padre está prácticamente ausente, así que se pierde esa capa psicológica
que la autora pudo aprovechar, porque prácticamente Luisa pudo ser británica o
gringa y la historia no hubiera cambiado en nada o no le da una capa de psicología
o variedad. Y no digo a la ligera que Luisa se parezca a Bella porque ambas
chicas estaban tan descorazonadas por la supuesta muerte de su amor que intentan
matarse, Bella con la moto y Luisa tirarse de un risco con el pobre caballo
Duke (que el caballo no tiene ninguna culpa que la Luisa no le pasó por la
cabeza que un caballo se puede desbocar).
Que sí, gran parte
del arco narrativo de Luisa es el duelo que siente por la “muerte” súbita de
Patrick, cómo trata de manejarlo y las dinámicas sociales que tiene con sus
conocidos en la isla cambian y pudieron servir para sacar la pregunta “¿qué pasaría
cuando se va esa persona que antes te conectaba con ese grupo, realmente sigues
perteneciendo a ese grupo de personas que empezabas a considerar cercanos o no?”.
No obstante, la autora nunca trabaja eso y en cambio hace que la Luisa, después
de que Peter la salva de su intento de suicidio, inmediatamente se lo besuquea (sé
que cada uno reacciona al trauma y al duelo a su manera, pero no se pasen de
lanza, mucho tiempo de luto para superar a su prometido no se dedicó la Luisa).
No sé si en el primer libro Luisa tuviera más personalidad, pero aquí, se me
hizo una chica muy plana, con las típicas inseguridades de su apariencia como
si fuera una adolescente y no una adulta, justificando a Patrick en todo, lo
defiende ciegamente y antagoniza a cualquiera que lo critique, ya sean sus
amigos o personas que lo conocen; teniendo ella muy pocos momentos donde lo
critica o lo duda y por poco tiempo, porque rápidamente lo perdona y lo justifica,
cuando las acciones del Patrick por lo menos merecían una buena cachetada, una
conversación seria y unas muy buenas sesiones de terapia. En resumen, Luisa es
ese tipo de chica que una se desesperaría si la conocieran porque prefiere estar
con el chico pasional que tiene más defectos que virtudes, pero deja de lado al
chico que no es perfecto pero que sin duda es más íntegro, transparente, toca y
afronta escenarios incómodos y ofrece un amor emocionalmente más disponible.
Ahora vamos con
el consentido de la autora, Patrick. La verdad me tiene cansada que casi todos
libros de romance juvenil paranormal o de fantasía, sus protagonistas
masculinos siempre parecen ser los mismos, mismo color de pelo, misma descripción
corporal y misma perfección que busca hacer babear a cualquier chica, pero
obvio tiene que ser misterioso, rico o casi de la realeza, atormentado y por el
que todo el mundo adora y no le ve o critica nada y es perfecto en lo que hace,
sin esfuerzo o duda. Mientras que en el libro y musical, el fantasma deja en
claro que aprendió de magia e ilusionismo por su infancia en el circo, lo que
también da motivo a su gusto por los trajes extravagantes y maximalistas y
sumado a su tiempo en la ópera y todas las cosas que leía, fue desarrollando
esos conocimientos y podía engañar a todos de que era una criatura
sobrenatural, incluida Christine, aprovechándose de sus daddy issues y su duelo
de ver a su padre, porque está obsesionada con ella.
En el libro
Patrick no hace ningún esfuerzo para hacerle creer a todos que es un fantasma, más
allá de hacer apariciones convenientes, poniéndose su máscara y una prohibición
a su habitación (la cual no sirve de nada porque hasta el gato se metía y su “fachada”
estuvo a punto de valer sorbete porque una niña lo vio y nada más porque Luisa
estaba convenientemente drogada) porque, por conveniencias de la historia, todos
los personajes son idiotas que se creen de buenas a primeras cuando aparece que
es un fantasma y como usa una tinta invisible para escribir y nadie piensa que
puede manejar la temperatura de su cuarto con un control remoto,
automáticamente todos, especialmente Luisa se convence de que es un fantasma. Y
todo el tiempo la historia trata de convencerlos de que es un genio nato, que
es artístico y único, cuando nunca vemos su proceso de errores, trabajo o que
alguien no le alabe el piso donde camina; es idéntico a otros cartones de sex
symbol porque escribe sin camisa y cuando usa trajes, tienen la misma
creatividad que un traje masculino en los premios Óscar.
Los únicos
personajes que me parecieron rescatables fueron los secundarios Elizabeth y
Peter; Elizabeth, que es la media hermana de Patrick y ella recibe más odio que
Patrick en la isla por ser considerada la hija bastarda del Señor Groen, tener
de pareja a un hindi extranjero y querer reformar el hotel. A lo largo del
libro sufre más problemas y tragedias que Luisa, desde la muerte de su madre,
con la que convivió poco después de reencontrarse con ella a duras penas en el primer
libro, después de que Patrick la reconoce como hermana y le deja el hotel y todo
el legado familiar, un mcguffin de servilleta pone en riesgo todo el trabajo
que ha hecho en el hotel y la comunidad para modernizarlo, siendo Roger el que
intenta quitarle todo por la bronca que le tiene a Patrick y su familia y la
extorsiona de casarse con él o si no la deja en la calle a ella y a todas las
buenas personas que trabajan ahí, trata de superar las cosas horribles que hizo
su padre y Roger también sabotea su matrimonio con Rahul, para seguir chantajeándola.
A pesar de eso,
Elizabeth realmente es la que pelea en la historia, según Patrick Luisa es una leona,
pero en realidad esa leona es Elizabeth. Se desarrolla por sí misma, sin
necesidad de un hombre, y es consciente que no solo debe pensar en su vida si
no en la de todas las personas que dependen de ella, aunque en el primer libro
su amistad con Luisa y Patrick era complicada, tiene madurez emocional, no deja
de lado su naturaleza gentil y es lo suficientemente inteligente para ser la
primera en darse cuenta que Roger tiene intenciones extrañas antes que Luisa,
quien en cambio intenta emparejarla constantemente con él. Elizabeth busca
soluciones de mantener el hotel en pie a pesar de los sabotajes de Roger,
buscar apoyo legal por la servilleta e investigar sobre Marie. Si acaso, el
único momento donde su cerebro se sale de la historia es cuando es convencida
por mucha facilidad por Patrick de que es un fantasma y lo perdona de inmediato
cuando éste se revela como vivo. Pero ya sabemos que para Sanz, Patrick hace
todo bien y que todos aceptan lo que dice sin protestar. Y hablando de
protestar…
Peter es el único
hombre en la historia que se me hizo rescatable, además de William, el
jardinero y el amor imposible de Marie; Peter es el hermano menor de Roger y al
igual que Patrick tuvo una infancia llena de maltratos y dificultades, pero a
diferencia de Patrick, Peter si tuvo la suficiente inteligencia emocional como
para romper el ciclo de odio de su familia y salir del pueblo y se nota que él
sí fue a terapia a comparación del prota. Claramente el cumple con el rol del
Raúl del musical, es el polo opuesto a Patrick, es honesto, sereno, busca un
mundo más allá de la isla, sabe lo que quiere y saca a Luisa de su zona de
conformt y la cuestiona, mientras que los demás la envuelven y sobreprotegen.
Hasta la autora se empeña en que se note las diferencias haciendo que él monte
un caballo blanco en contraste con Patrick que monta un caballo negro; en un principio
la historia lo presenta como una muy poca sutil representación de todos
aquellos que criticaron su primer libro, usándolo como una figura aparentemente
pedante que no puede ver la grandeza de Patrick y que al final se revela que solo
lo critica porque le tiene envidia por ser tan genial y tener el corazón de
Luisa. De todos los personajes, se me hizo el único que tenía dos dedos de
frente, les decía a todos lo evidente, los motivos de su hermano y la sospecha de
que Patrick no era un fantasma pero nadie le hacía caso. La verdad, me dio gusto
que al final se fuera de la isla, fuera capaz de superar su enamoramiento por
Luisa y ser tan maduro como para seguir siendo su amigo, la neta él se merece
su final feliz.
La única estrella es la ambientación
El libro está
escrito en primera persona, tiene un total de 310 páginas, más una dedicatoria
al inicio y unas dos cuartillas de agradecimientos (donde se deja en claro que
la única razón que se publicó el libro fue porque la editorial quería más
dinero, y me queda claro que fue una secuela innecesaria porque hasta la propia
gente que amó el libro, en GoodReads dejan en claro que la sintieron que la
historia sobraba y que no corregía los defectos que tenía la primera entrega). La
verdad es un libro fácil de leer, es un libro que te puedes leer en un día o
dos y adecuado para un público juvenil, pero, incluso en eso, en muchas
páginas, la forma de hablar de los personajes o algunas palabras que usaba la
autora, parecía más un libro traducido del inglés al español y no que la pluma
madre fuera española. Como he leído muchos libros traducidos del inglés al español,
puedo identificar ciertos términos y expresiones que se usan de manera
frecuente en los libros de inglés a castellano para homogenizar y estandarizar
para evitar conflictos de términos, así que, por momentos sentía la forma de
hablar o de mencionar las cosas muy extraña, el español se sentía neutro.
Reconozco que algo
que la autora hizo muy bien fue con genera, realmente te puedes ver en el
pueblo, en la isla, sus calles y espacios y que trató de usar las máscaras como
metáfora, pero como todos los personajes tienen cero discreción en sus intenciones
(sólo corren con la suerte de que la protagonista es más despistada que Dora la
Exploradora), la metáfora de las máscaras solo queda en palabras sobreexplotadas
de Luisa y da más la sensación de que la autora escribía esos diálogos solamente
porque formaban parte de la estética y personaje de la obra del Fantasma de la Ópera.
Es casi irónico que la isla, donde todo sucede, los personajes no dejan de
describirla como un lugar gris, con gente con mentalidad pobre y con poco qué
hacer, es lo que más me gustó de la historia y sé que muchos lectores también les
gusta más el concepto de la isla de Sark como para desear vivir ahí, tanto porque
no hay contaminación ni tráfico, como las vistas y olores del mar y las
leyendas de sirenas, vaya, la isla tiene mucha personalidad, casi como un
personaje más; en cambio, los personajes, especialmente los protagonistas casi
no tiene personalidad, los que hacen mucho y son activos se quedan como
secundarios, actuando por detrás y de fondo de los dos principales, que me
hicieron preferir comer caldo de hígado con chocolate que volverlos a leer en
mi vida.
Como en
múltiples adaptaciones modernas del El Fantasma de la Ópera, pierden el punto
de que, como mucha literatura francesa romántica, se enfocaba en encontrar la
bondad más allá de las apariencias, una trama que hemos visto en La Bella y la
Bestia (otra historia mal interpretada y cosificada) y El jorobado de Notre
Dame; la historia buscaba analizar temas sobre la compasión y la empatía; una
criatura que, a diferencia de Frankenstein, que no se corrompe a pesar de la
crueldad del mundo y mantiene su inocencia y justicia, el Fantasma sufre a
causa de sus malas decisiones, busca redimirse cometiendo buenos actos pero
sigue cayendo en los mismos patrones de asesinato e impulsividad, siendo una
persona que le cuesta trabajo incorporarse en la sociedad por lo mucho que ha
sufrido y lo mucho que ha hecho sufrir a las personas que quería y lo querían.
El original es una
criatura obscura, atormentado y ahora, Patrick es la versión de la autora y la
de muchos otros que se ha convertido prácticamente en un sex symbol donde al
personaje se le da más valor por ser sexualmente atractivo y no por ser psicológicamente
interesante, cada interpretación del libro en musical o película se ha atrevido
a representar su rostro de manera distintiva y terroríficamente creativa, en
cambio ahora se romantiza la violencia y los comportamientos tóxicos que la
chica ama sin importar que tanto la mienta, manipule o deje de lado, porque nunca
va a ser responsable de sus acciones porque “ella lo cambió” y además, muy
importante al parecer, es un don Juan en la cama. Priorizando más la belleza
externa y lo primitivo que lo interno, pues Luisa dice amar al verdadero
Patrick con sus sombras, cuando, si una lee entre líneas, prefiere al obscuro
Patrick que su alter ego bondadoso Jim o a su amigo Peter porque Patrick es físicamente
atractivo y un semental y no le interesa tanto la parte intelectual o buena de Jim
o Peter, literalmente el mensaje opuesto de la historia original.
Agatha Christie estaría decepcionada
El enfoque
principal de la historia (además de dejarnos claro que Patrick es un dios) es
el misterio, pero deja toda lógica y diversión de lado nada más para que Luisa
vaya de un lado a otro sin resolver prácticamente nada y el supuesto plan maestro
de Patrick es uno que se ha visto y leído infinidad de veces pero sin
creatividad o riesgo, el de pretender su propia muerte para “proteger” a su
amada. Desde los primeros capítulos que la historia te trata de manipular de
convencerte que realmente se murió, pero cuando notas el estilo de historia que
es, sabes que la autora no es lo suficientemente valiente o astuta para querer
matar a su personaje perfecto; ella trata de ser ambigua casi toda la historia
con respecto a las intenciones de Patrick de dejar a Luisa sin un peso y no dar
pistas o ayudas a su hermana con el tema del robo de herencia y el hotel, y sin
importar las excusas y disculpas que da el personaje, terminó afectándolas innecesariamente
y saboteando sus oportunidades.
Agatha
Christie, la reina del misterio, dejó reglas muy claras sobre como hacer una
buena historia de misterio, tan bien han funcionado que son reglas que se utilizan
a la fecha, con películas modernas y serias como la trilogía de películas “Knives
Out” u otras más cómicas y aparentemente infantiles pero muy maduras como “Ovejas
detectives” (2025); y pareciera que la autora leyó todas las reglas de Agatha y
dijo: “Voy a romperlas todas, pero mal.” Primero, si la forma de atrapar al
culpable se pudo hacer de cualquier otra manera mucho antes del inicio de la
historia, prácticamente todo lo demás no tiene ningún sentido; Patrick no tenía
que haber pretendido nada, pudo haber acorralado al villano, Roger, del mismo
modo que lo hizo al final en la habitación secreta y sacarle la información, se
pudo sacar la muestra de ADN de Marie justo después de que ella y Patrick se reencontraran
y todo el tema de la servilleta ya no habría sido el nudo que fue, así que, toda
la historia simplemente fue un viaje largo porque a todos los personajes les
importó pensar en ser más dramáticos que activos. Así que, con eso, Agatha ya
le habría puesto una “F” en rojo a este misterio.
Lo segundo, el
culpable era más que claro, todos los demás personajes lo veían menos Luisa,
hasta el propio hermano de Roger, Peter, nota las coincidencias y sabía que el
wey tenía motivos de sobra, un móvil e intenciones claras, pero Luisa seguía
empedernida en sospechas de Richard, el mayordomo de Patrick simplemente porque
él manejaba las finanzas de Patrick y éste decidió en el testamento que ella no
obtenía nada. Sabemos que un buen misterio gótico o sobrenatural, como el que
intentó hacer la autora, debe tener un villano improbable con pistas falsas o
giros y si va a ser un villano directo, se nos da la psique y motivos reales en
cuestión, aquí no hay nada improbable, hasta la propia vidente, la Madame deja
en claro que había que sospechar en dos hermanos y que debía investigar sobre
la leyenda de la sirena, pero Luisa seguía pensando en unos hermanos que conoció
en su adolescencia y lo único que estudia de la sirena es el broche y de no ser
por el pescador que le cuenta todo sin ton ni son y Elizabeth, que de pura
casualidad tuvo un sueño con el fantasma de su madre, ella jamás habría
resuelto nada de la sirena de Sark…
Me consta que
hacer un misterio es súper difícil, considero que es el género más difícil de
hacer porque te tienes que adelantar al pensamiento de millones de lectores que
no conoces y me consta que muchos podemos adivinar de antes quién será el
culpable, pero incluso si lo sabemos de antes, si el misterio, ambientación y personajes
está bien escritos y desarrollados, nos podemos divertir en el resto del
camino, ahora pensando: “¿Cómo lo van a atrapar?”. Aquí no pasa, a diferencia
de otras detectives que con usan su labia, habilidades deductivas y acciones de
resolver acertijos, como Miss Marple o Jessica Fletcher, Luisa no descubrió
nada por su cuenta ni fue moviendo la historia, los demás personajes la iban
moviendo de un lado para otro y las cosas se le aparecían sin que ella hiciera
un proceso de búsqueda o pensamiento, todo salía porque los demás se lo decían
o se lo ponían en frente, ella no buscaba nada, los personajes llegaban, le decían
las cosas y tan tan. Y luego ni así, porque el Patrick en su cutre esfuerzo de
fantasma le dice directamente quién es el culpable (nada más por celoso cabe
aclarar, no porque le importara realmente resolver el asunto desde el inicio) y
la Luisa sigue sin actuar, seguir la declaración o reaccionar más que a los
encantos lascivos de su novio. Lo cual, teniendo una detective tan poco
proactiva, hace que el misterio sea para nada interesante, más que un drama
alargado.
Perdónanos, Gastón Leroux, te fallamos
El Fantasma de
la Ópera se suponía que era una figura trágica, sobre el daño que puede sufrir
una persona por su entorno, como la violencia callejera, la explotación, la
discriminación, la falta de empatía, oportunidades y cariño crean a personas
dañadas que actúan como el mundo les enseñó, ataca antes de que te ataquen a ti;
era una historia que jugaba con la ambigüedad e interpretaciones, sin pretensiones
y que tocaba temas importantes que incluso después de tantos años se mantiene
como un trabajo sólido. Pero ahora, cada remake o adaptación o cualquier tropo de
Fantasma pero con otro nombre es simplemente un emo con pectorales y una
anaconda entre las piernas. Y a éste libro le encontré muchos hoyos
argumentales y con personajes con raras o malas decisiones, es un libro que prefirió
más la estética que el contenido y aunque la autora intentó rellenar dudas o
cosas que faltaron de aclarar del primer libro, como la vida de Marie, dejó
muchos otros hoyos. Repito, tiene una buena narración ambiental, a pesar de no
ser muy descriptiva, el lenguaje te permite meterte y ver todo lo que ocurre,
pero, a pesar de las palabras bonitas, los personajes no se salvan y solo me
hacen preguntar, ¿qué diablos acabo de leer?
𓇼 ⋆.˚ 𓆝⋆.˚ 𓇼
Moraleja de la
historia de hoy, no me hagan enojar… Me voy porque tengo un bautizo y ya quiero
salir de este mal capítulo y seguir con un libro que espero que esté mejor. Atte:
@SofiaLuCa18
Referencias bibliográficas
- Leroux, G. (1926). El fantasma de la ópera.
- Mi salud mental
- Sanz, E. (2017). Si el amor es un canto de sirena (p. 310). VRYA.
- Sanz, E. (2018). Si el amor es un canto de sirena. GoodReads. https://www.goodreads.com/es/book/show/34929142-si-el-amor-es-un-canto-de-sirena














![乙嫁語り 6 [Otoyomegatari 6]](https://i.gr-assets.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1389635766l/18689133._SX50_.jpg)

























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