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“Si el amor es un canto de sirena” de Esther Sainz; todo lo que no debe de hacerse

Todos nos sabemos el dicho de no juzgar a un libro por su portada o título y confieso que yo caí gente, me dejé tentar por lo creativa que se veía la portada y porque, así como la protagonista, fui ciega y creí que por el título se trataría de sirenas y como buena persona necia que soy, a pesar de que ya me veía venir el tipo de historia que tenía en frente, me propuse a leerlo completo y ver a ver qué conclusión opinaba la autora sobre el amor y, al final, obtuve un romance cliché y cosificado que concluye lo mismo que todos los romances de Hallmark, el amor es genial y todos lo queremos. Y sí, aunque estoy tan enojada y decepcionada por este libro, incluso con mis pensamientos trataré de ser objetiva y no solo decir cosas feas nada más por “rajar” y reconoceré las cosas buenas que tienen, pero me mantendré en mi postura y si quieren leer todo mi vómito verbal, sean bienvenidos y aprendamos a cómo no escribir un misterio e historia de amor.

Contexto de la obra

“Si el amor es un canto de sirena” (2017) es la secuela de la bilogía “Silence Hill” de Esther Sanz, una escritora española que nació en Barcelona y comenzó a escribir sus primeros libros mientras estaba embarazada. El primer libro de la bilogía “Si el amor es una isla” fue publicado en 2014 y su secuela en 2017, aunque no fueron sus primeros libros, ya que el primero fue “Vive rápido, siente rápido” en 2007, después sacó “Los siete soles de la felicidad” (2011) y de ahí ha escrito otros libros para un público más infantil como los libros de “Yes, we dance” (2015) y la que muchos consideran su mejor trabajo, la trilogía de “El bosque” (2011-2013) y su trabajo más reciente es “El amor cae del cielo” (2022). Este es el primer libro que leo de ella y creo que no leeré ninguno de ella en mucho tiempo, quizás en el futuro me anime con leer su famosa trilogía pero bueno, me estoy adelantando.

Donde hay mayor información de ella y que sabemos que es oficial es porque ella misma lo escribió, es en su perfil de GoodReads y su propia página web, en su perfil nos explica en dónde creció, los lugares que le llamaban la atención y la infancia feliz que tuvo; especialmente la ciudad española de Bellvitage, la cual dice que fue de mucha inspiración para su bilogía de “Silence Hill” (y sí, incluso al momento de escribir esto, cada vez que leo Silence Hill, automáticamente quiero leer y decir Silent Hill, sí, la saga de videojuegos… Mi cerebro es raro, ¿ok?). Explica con mucho orgullo y me da gusto por ella, cómo desde pequeña quiso ser escritora, jugando con alterar y modificar otras historias, cambiando su tono de voz, empezando con historias cortas hasta cosas más complicadas. Sin embargo, todos sabemos que es complicado hacer adaptaciones, no todo necesita adaptaciones y si uno piensa hacerla, debe pensar en darle su propio giro al mismo tiempo que respetar la esencia de la original.

Tanto éste como anterior libro, obviamente toman muchos elementos por no decir que casi copia al “Fantasma de la Ópera”, y ni siquiera es sutil al respecto (literalmente la portada del primer libro agarra el diseño de la máscara de la obra, existiendo tantos modelos y estilos de máscaras y escogen aquella que tiene derechos de copyright, en fin). Como amante de la obra de Gastón Leroux y disfrutadora de la estética y música del musical, me queda claro que muchas personas que la vieron se generaron una idea muy herrada de lo que realmente trata, en especial con respecto a los arcos de redención y el rol de los tres protagonistas. Patrick es sin ningún tipo de tapujo o esfuerzo de diferencia, una calca del fantasma, mientras que Luisa es la mezcla del inserto de la autora con pocos rasgos de personalidad de Christine y Peter es Raúl pero con otro nombre.

Sinopsis

La sinopsis oficial es la siguiente y sí, ésta es la sinopsis que la editorial dijo que se imprimiera:
“Nunca imaginé que en una isla perdida del Canal de la Mancha conocería a alguien que me cambiaría la vida. Y mucho menos que, un año después, aquella oscura y pequeña isla me llamaría de nuevo, como el suave canto de una sirena, para mostrarme otra vez la luz o quizás para atraparme entre sus sombras.
La tragedia se cierne sobre Silence Hill y tal vez sea tiempo de que se develen los secretos más tenebrosos y de que caigan las máscaras.
Y yo tendré que librar la batalla más dura... la de mi corazón.”

Si los clichés fueran una novela

La neta me está costando mucho trabajo no ser destructiva con éste libro, no obstante, soy honesta y si algo no me gusta lo voy a decir y si algo me enoja también lo voy a decir (es mi derecho); y no puedo evitar enojarme cuando leo historias que tienen potencial para explorar otras cosas, y proponen cosas interesantes como el mundo de los fantasmas o los amuletos protectores (y que yo podía notar que claramente estaba basada en uno de mis libros y musicales favoritos); en cambio, se queda en lo fácil, en historias que no retan al lector o al género y se ganan un lugar más por el posicionamiento del marketing que por un resultado orgánico. Los que llevan leyéndome mucho tiempo ya lo saben, pero para los que es su primera vez leyéndome, deben saber que no me importan el uso de clichés o arquetipos evidentes en una historia, porque se me hacen naturales; lo que me importa es cómo se aprovechan esos clichés, que se aprovechen de manera diferente, creativa o divertida. De ese modo, puedes ver ese cliché varias veces y disfrutarlo por la variedad de usos que puede tener pero cuando un libro termina siendo conformista, incluso con todo el tiempo que escribir conlleva, es decepcionante para mí.
¿De qué sirve estar leyendo los mismos clichés, tropos y arquetipos escritos y ejecutados de la misma manera como si los hubieran escrito la misma persona o una IA? No tiene nada de divertido o sorprendente y, extrañamente, hay autores y lectores orgullosos de eso, de leer siempre lo mismo, leer y escribir las mismas ejecuciones, de dar dinero y foco y asegurarse de estereotipar la lectura femenina sin darle chance a variaciones, juego de expectativas o de retos creativos o narrativos, pretendiendo como si cada libro fuera algo nuevo. Ya hablé antes de cómo es mucha coincidencia que éste tipo de historias parecieran buscar limitar el mercado femenino de lectura y escritura y que una tiene que escarbar para buscar tramas que no entren en el estándar, así que no meteré por ahí. Pero sí diré que me decepciona que Esther Sanz, con el tipo de pluma que tiene, pudo haber escrito algo más fuerte, inteligente y mágico y se conformó con poco.

Si uno busca una lista de clichés te aseguro que las vas a llenar todas con este libro, el cliché de problema de comunicación donde ella hace suposiciones y desconfía del novio y el novio no hace esfuerzo en dar explicaciones; el cliché del novio que finge su muerte para proteger a la protagonista, provocando el efecto contrario de ponerla más en riesgo que antes; el cliché de que el hombre es el perfecto y rico que dice ser diferente y no querer vivir de su fortuna pero bien que la aprovecha para el beneficio de la trama; la chica es insegura de su apariencia pero todos los hombres de la historia se mueren por ella y todas las chicas la envidian; que la chica sea felicitada por otras mujeres por “quedarse al galán” y no por méritos propios; que el villano es más evidente que un villano de los años 20, pero nadie lo nota; que la chica se considera inteligente y lista pero en toda la historia no hace otra cosa que cometer tonterías y es el chico el que resuelve todo (porque es perfecto); que haya un triángulo amoroso innecesario; que la chica tenga que compartir cama con el otro interés amoroso aunque haya millones de opciones para no hacerlo; la viejita sabia y bohemia que en vez de decir palabras de sabiduría, dice frases sacadas de libros de autoayuda… En fin, que si me sigo, el texto duraría demasiado.

Así como pasó con la nueva película de “Cumbres Borrascosas” donde la directora de la película y la gente que no leyó realmente el libro, adaptan las historias de acuerdo con sus fantasías como títeres sin ningún sentido o lógica más que para cumplir sus deseos calenturientos, (que a ver, puedes tenerlas, pero quédatelas para ti, no necesito verlas). Y una de las cosas que podría hacer magnético al fantasma original era su genio y confianza con respecto a la música y su confianza como artista (otro elemento que la autora copia del original) pero el original no perdía esa constante amenaza por sus habilidades de manipulación psicológica y no soportaba ninguna crítica, llevándolo a matar y en el libro lo vemos practicar, aprender y desarrollar su talento. Y el fantasma de Sanz siempre ha sido talentoso, todo lo que toca es maravilloso y si alguien lo critica por su ego o intentar manipular a otros, automáticamente se pasa a villano o “pretencioso” porque nadie puede juzgar al perfecto Patrick. ¿Es neta que una mujer que se tituló en periodismo y que ha escrito tantos libros desde 2014 no ha evolucionado nada en su escritura? Cuando leo textos míos de cuando tenía trece son muy diferentes a mis textos de cuando tenía 20 y otras autoras españolas como Laura Gallego se nota lo pulida y elaborada que se ha vuelto desde sus primeros libros a los últimos. Sé que cada uno tiene su estilo, pero ¿qué hay de la mejora? ¿Qué hay de la autocrítica o evolución?

Personajes que me hicieron tornar los ojos a la nuca

Empezando con la prota, Luisa. Yo no tengo nada en contra de que los autores se inserten en sus personajes, en cambio, se me hace lo más natural, ya que, después de todo, todos los personajes son paridos de la mente del escritor o escritora que los crea, así que, por supuesto van a tener rasgos de quien los hizo. Pero madre de Dios, desde Bella Swan no había visto a otra protagonista de cartón en una novela sobrenatural. La autora pudo aprovechar más las diferencias culturales o familiares de la cultura española y la británica, pero Luisa se la pasa más en el país anglosajón y su padre está prácticamente ausente, así que se pierde esa capa psicológica que la autora pudo aprovechar, porque prácticamente Luisa pudo ser británica o gringa y la historia no hubiera cambiado en nada o no le da una capa de psicología o variedad. Y no digo a la ligera que Luisa se parezca a Bella porque ambas chicas estaban tan descorazonadas por la supuesta muerte de su amor que intentan matarse, Bella con la moto y Luisa tirarse de un risco con el pobre caballo Duke (que el caballo no tiene ninguna culpa que la Luisa no le pasó por la cabeza que un caballo se puede desbocar).
Que sí, gran parte del arco narrativo de Luisa es el duelo que siente por la “muerte” súbita de Patrick, cómo trata de manejarlo y las dinámicas sociales que tiene con sus conocidos en la isla cambian y pudieron servir para sacar la pregunta “¿qué pasaría cuando se va esa persona que antes te conectaba con ese grupo, realmente sigues perteneciendo a ese grupo de personas que empezabas a considerar cercanos o no?”. No obstante, la autora nunca trabaja eso y en cambio hace que la Luisa, después de que Peter la salva de su intento de suicidio, inmediatamente se lo besuquea (sé que cada uno reacciona al trauma y al duelo a su manera, pero no se pasen de lanza, mucho tiempo de luto para superar a su prometido no se dedicó la Luisa). No sé si en el primer libro Luisa tuviera más personalidad, pero aquí, se me hizo una chica muy plana, con las típicas inseguridades de su apariencia como si fuera una adolescente y no una adulta, justificando a Patrick en todo, lo defiende ciegamente y antagoniza a cualquiera que lo critique, ya sean sus amigos o personas que lo conocen; teniendo ella muy pocos momentos donde lo critica o lo duda y por poco tiempo, porque rápidamente lo perdona y lo justifica, cuando las acciones del Patrick por lo menos merecían una buena cachetada, una conversación seria y unas muy buenas sesiones de terapia. En resumen, Luisa es ese tipo de chica que una se desesperaría si la conocieran porque prefiere estar con el chico pasional que tiene más defectos que virtudes, pero deja de lado al chico que no es perfecto pero que sin duda es más íntegro, transparente, toca y afronta escenarios incómodos y ofrece un amor emocionalmente más disponible.

Ahora vamos con el consentido de la autora, Patrick. La verdad me tiene cansada que casi todos libros de romance juvenil paranormal o de fantasía, sus protagonistas masculinos siempre parecen ser los mismos, mismo color de pelo, misma descripción corporal y misma perfección que busca hacer babear a cualquier chica, pero obvio tiene que ser misterioso, rico o casi de la realeza, atormentado y por el que todo el mundo adora y no le ve o critica nada y es perfecto en lo que hace, sin esfuerzo o duda. Mientras que en el libro y musical, el fantasma deja en claro que aprendió de magia e ilusionismo por su infancia en el circo, lo que también da motivo a su gusto por los trajes extravagantes y maximalistas y sumado a su tiempo en la ópera y todas las cosas que leía, fue desarrollando esos conocimientos y podía engañar a todos de que era una criatura sobrenatural, incluida Christine, aprovechándose de sus daddy issues y su duelo de ver a su padre, porque está obsesionada con ella.
En el libro Patrick no hace ningún esfuerzo para hacerle creer a todos que es un fantasma, más allá de hacer apariciones convenientes, poniéndose su máscara y una prohibición a su habitación (la cual no sirve de nada porque hasta el gato se metía y su “fachada” estuvo a punto de valer sorbete porque una niña lo vio y nada más porque Luisa estaba convenientemente drogada) porque, por conveniencias de la historia, todos los personajes son idiotas que se creen de buenas a primeras cuando aparece que es un fantasma y como usa una tinta invisible para escribir y nadie piensa que puede manejar la temperatura de su cuarto con un control remoto, automáticamente todos, especialmente Luisa se convence de que es un fantasma. Y todo el tiempo la historia trata de convencerlos de que es un genio nato, que es artístico y único, cuando nunca vemos su proceso de errores, trabajo o que alguien no le alabe el piso donde camina; es idéntico a otros cartones de sex symbol porque escribe sin camisa y cuando usa trajes, tienen la misma creatividad que un traje masculino en los premios Óscar.

Los únicos personajes que me parecieron rescatables fueron los secundarios Elizabeth y Peter; Elizabeth, que es la media hermana de Patrick y ella recibe más odio que Patrick en la isla por ser considerada la hija bastarda del Señor Groen, tener de pareja a un hindi extranjero y querer reformar el hotel. A lo largo del libro sufre más problemas y tragedias que Luisa, desde la muerte de su madre, con la que convivió poco después de reencontrarse con ella a duras penas en el primer libro, después de que Patrick la reconoce como hermana y le deja el hotel y todo el legado familiar, un mcguffin de servilleta pone en riesgo todo el trabajo que ha hecho en el hotel y la comunidad para modernizarlo, siendo Roger el que intenta quitarle todo por la bronca que le tiene a Patrick y su familia y la extorsiona de casarse con él o si no la deja en la calle a ella y a todas las buenas personas que trabajan ahí, trata de superar las cosas horribles que hizo su padre y Roger también sabotea su matrimonio con Rahul, para seguir chantajeándola.
A pesar de eso, Elizabeth realmente es la que pelea en la historia, según Patrick Luisa es una leona, pero en realidad esa leona es Elizabeth. Se desarrolla por sí misma, sin necesidad de un hombre, y es consciente que no solo debe pensar en su vida si no en la de todas las personas que dependen de ella, aunque en el primer libro su amistad con Luisa y Patrick era complicada, tiene madurez emocional, no deja de lado su naturaleza gentil y es lo suficientemente inteligente para ser la primera en darse cuenta que Roger tiene intenciones extrañas antes que Luisa, quien en cambio intenta emparejarla constantemente con él. Elizabeth busca soluciones de mantener el hotel en pie a pesar de los sabotajes de Roger, buscar apoyo legal por la servilleta e investigar sobre Marie. Si acaso, el único momento donde su cerebro se sale de la historia es cuando es convencida por mucha facilidad por Patrick de que es un fantasma y lo perdona de inmediato cuando éste se revela como vivo. Pero ya sabemos que para Sanz, Patrick hace todo bien y que todos aceptan lo que dice sin protestar. Y hablando de protestar…

Peter es el único hombre en la historia que se me hizo rescatable, además de William, el jardinero y el amor imposible de Marie; Peter es el hermano menor de Roger y al igual que Patrick tuvo una infancia llena de maltratos y dificultades, pero a diferencia de Patrick, Peter si tuvo la suficiente inteligencia emocional como para romper el ciclo de odio de su familia y salir del pueblo y se nota que él sí fue a terapia a comparación del prota. Claramente el cumple con el rol del Raúl del musical, es el polo opuesto a Patrick, es honesto, sereno, busca un mundo más allá de la isla, sabe lo que quiere y saca a Luisa de su zona de conformt y la cuestiona, mientras que los demás la envuelven y sobreprotegen. Hasta la autora se empeña en que se note las diferencias haciendo que él monte un caballo blanco en contraste con Patrick que monta un caballo negro; en un principio la historia lo presenta como una muy poca sutil representación de todos aquellos que criticaron su primer libro, usándolo como una figura aparentemente pedante que no puede ver la grandeza de Patrick y que al final se revela que solo lo critica porque le tiene envidia por ser tan genial y tener el corazón de Luisa. De todos los personajes, se me hizo el único que tenía dos dedos de frente, les decía a todos lo evidente, los motivos de su hermano y la sospecha de que Patrick no era un fantasma pero nadie le hacía caso. La verdad, me dio gusto que al final se fuera de la isla, fuera capaz de superar su enamoramiento por Luisa y ser tan maduro como para seguir siendo su amigo, la neta él se merece su final feliz.

La única estrella es la ambientación

El libro está escrito en primera persona, tiene un total de 310 páginas, más una dedicatoria al inicio y unas dos cuartillas de agradecimientos (donde se deja en claro que la única razón que se publicó el libro fue porque la editorial quería más dinero, y me queda claro que fue una secuela innecesaria porque hasta la propia gente que amó el libro, en GoodReads dejan en claro que la sintieron que la historia sobraba y que no corregía los defectos que tenía la primera entrega). La verdad es un libro fácil de leer, es un libro que te puedes leer en un día o dos y adecuado para un público juvenil, pero, incluso en eso, en muchas páginas, la forma de hablar de los personajes o algunas palabras que usaba la autora, parecía más un libro traducido del inglés al español y no que la pluma madre fuera española. Como he leído muchos libros traducidos del inglés al español, puedo identificar ciertos términos y expresiones que se usan de manera frecuente en los libros de inglés a castellano para homogenizar y estandarizar para evitar conflictos de términos, así que, por momentos sentía la forma de hablar o de mencionar las cosas muy extraña, el español se sentía neutro.
Reconozco que algo que la autora hizo muy bien fue con genera, realmente te puedes ver en el pueblo, en la isla, sus calles y espacios y que trató de usar las máscaras como metáfora, pero como todos los personajes tienen cero discreción en sus intenciones (sólo corren con la suerte de que la protagonista es más despistada que Dora la Exploradora), la metáfora de las máscaras solo queda en palabras sobreexplotadas de Luisa y da más la sensación de que la autora escribía esos diálogos solamente porque formaban parte de la estética y personaje de la obra del Fantasma de la Ópera. Es casi irónico que la isla, donde todo sucede, los personajes no dejan de describirla como un lugar gris, con gente con mentalidad pobre y con poco qué hacer, es lo que más me gustó de la historia y sé que muchos lectores también les gusta más el concepto de la isla de Sark como para desear vivir ahí, tanto porque no hay contaminación ni tráfico, como las vistas y olores del mar y las leyendas de sirenas, vaya, la isla tiene mucha personalidad, casi como un personaje más; en cambio, los personajes, especialmente los protagonistas casi no tiene personalidad, los que hacen mucho y son activos se quedan como secundarios, actuando por detrás y de fondo de los dos principales, que me hicieron preferir comer caldo de hígado con chocolate que volverlos a leer en mi vida.

Como en múltiples adaptaciones modernas del El Fantasma de la Ópera, pierden el punto de que, como mucha literatura francesa romántica, se enfocaba en encontrar la bondad más allá de las apariencias, una trama que hemos visto en La Bella y la Bestia (otra historia mal interpretada y cosificada) y El jorobado de Notre Dame; la historia buscaba analizar temas sobre la compasión y la empatía; una criatura que, a diferencia de Frankenstein, que no se corrompe a pesar de la crueldad del mundo y mantiene su inocencia y justicia, el Fantasma sufre a causa de sus malas decisiones, busca redimirse cometiendo buenos actos pero sigue cayendo en los mismos patrones de asesinato e impulsividad, siendo una persona que le cuesta trabajo incorporarse en la sociedad por lo mucho que ha sufrido y lo mucho que ha hecho sufrir a las personas que quería y lo querían.
El original es una criatura obscura, atormentado y ahora, Patrick es la versión de la autora y la de muchos otros que se ha convertido prácticamente en un sex symbol donde al personaje se le da más valor por ser sexualmente atractivo y no por ser psicológicamente interesante, cada interpretación del libro en musical o película se ha atrevido a representar su rostro de manera distintiva y terroríficamente creativa, en cambio ahora se romantiza la violencia y los comportamientos tóxicos que la chica ama sin importar que tanto la mienta, manipule o deje de lado, porque nunca va a ser responsable de sus acciones porque “ella lo cambió” y además, muy importante al parecer, es un don Juan en la cama. Priorizando más la belleza externa y lo primitivo que lo interno, pues Luisa dice amar al verdadero Patrick con sus sombras, cuando, si una lee entre líneas, prefiere al obscuro Patrick que su alter ego bondadoso Jim o a su amigo Peter porque Patrick es físicamente atractivo y un semental y no le interesa tanto la parte intelectual o buena de Jim o Peter, literalmente el mensaje opuesto de la historia original.

Agatha Christie estaría decepcionada

El enfoque principal de la historia (además de dejarnos claro que Patrick es un dios) es el misterio, pero deja toda lógica y diversión de lado nada más para que Luisa vaya de un lado a otro sin resolver prácticamente nada y el supuesto plan maestro de Patrick es uno que se ha visto y leído infinidad de veces pero sin creatividad o riesgo, el de pretender su propia muerte para “proteger” a su amada. Desde los primeros capítulos que la historia te trata de manipular de convencerte que realmente se murió, pero cuando notas el estilo de historia que es, sabes que la autora no es lo suficientemente valiente o astuta para querer matar a su personaje perfecto; ella trata de ser ambigua casi toda la historia con respecto a las intenciones de Patrick de dejar a Luisa sin un peso y no dar pistas o ayudas a su hermana con el tema del robo de herencia y el hotel, y sin importar las excusas y disculpas que da el personaje, terminó afectándolas innecesariamente y saboteando sus oportunidades.
Agatha Christie, la reina del misterio, dejó reglas muy claras sobre como hacer una buena historia de misterio, tan bien han funcionado que son reglas que se utilizan a la fecha, con películas modernas y serias como la trilogía de películas “Knives Out” u otras más cómicas y aparentemente infantiles pero muy maduras como “Ovejas detectives” (2025); y pareciera que la autora leyó todas las reglas de Agatha y dijo: “Voy a romperlas todas, pero mal.” Primero, si la forma de atrapar al culpable se pudo hacer de cualquier otra manera mucho antes del inicio de la historia, prácticamente todo lo demás no tiene ningún sentido; Patrick no tenía que haber pretendido nada, pudo haber acorralado al villano, Roger, del mismo modo que lo hizo al final en la habitación secreta y sacarle la información, se pudo sacar la muestra de ADN de Marie justo después de que ella y Patrick se reencontraran y todo el tema de la servilleta ya no habría sido el nudo que fue, así que, toda la historia simplemente fue un viaje largo porque a todos los personajes les importó pensar en ser más dramáticos que activos. Así que, con eso, Agatha ya le habría puesto una “F” en rojo a este misterio.

Lo segundo, el culpable era más que claro, todos los demás personajes lo veían menos Luisa, hasta el propio hermano de Roger, Peter, nota las coincidencias y sabía que el wey tenía motivos de sobra, un móvil e intenciones claras, pero Luisa seguía empedernida en sospechas de Richard, el mayordomo de Patrick simplemente porque él manejaba las finanzas de Patrick y éste decidió en el testamento que ella no obtenía nada. Sabemos que un buen misterio gótico o sobrenatural, como el que intentó hacer la autora, debe tener un villano improbable con pistas falsas o giros y si va a ser un villano directo, se nos da la psique y motivos reales en cuestión, aquí no hay nada improbable, hasta la propia vidente, la Madame deja en claro que había que sospechar en dos hermanos y que debía investigar sobre la leyenda de la sirena, pero Luisa seguía pensando en unos hermanos que conoció en su adolescencia y lo único que estudia de la sirena es el broche y de no ser por el pescador que le cuenta todo sin ton ni son y Elizabeth, que de pura casualidad tuvo un sueño con el fantasma de su madre, ella jamás habría resuelto nada de la sirena de Sark…

Me consta que hacer un misterio es súper difícil, considero que es el género más difícil de hacer porque te tienes que adelantar al pensamiento de millones de lectores que no conoces y me consta que muchos podemos adivinar de antes quién será el culpable, pero incluso si lo sabemos de antes, si el misterio, ambientación y personajes está bien escritos y desarrollados, nos podemos divertir en el resto del camino, ahora pensando: “¿Cómo lo van a atrapar?”. Aquí no pasa, a diferencia de otras detectives que con usan su labia, habilidades deductivas y acciones de resolver acertijos, como Miss Marple o Jessica Fletcher, Luisa no descubrió nada por su cuenta ni fue moviendo la historia, los demás personajes la iban moviendo de un lado para otro y las cosas se le aparecían sin que ella hiciera un proceso de búsqueda o pensamiento, todo salía porque los demás se lo decían o se lo ponían en frente, ella no buscaba nada, los personajes llegaban, le decían las cosas y tan tan. Y luego ni así, porque el Patrick en su cutre esfuerzo de fantasma le dice directamente quién es el culpable (nada más por celoso cabe aclarar, no porque le importara realmente resolver el asunto desde el inicio) y la Luisa sigue sin actuar, seguir la declaración o reaccionar más que a los encantos lascivos de su novio. Lo cual, teniendo una detective tan poco proactiva, hace que el misterio sea para nada interesante, más que un drama alargado.

Perdónanos, Gastón Leroux, te fallamos

El Fantasma de la Ópera se suponía que era una figura trágica, sobre el daño que puede sufrir una persona por su entorno, como la violencia callejera, la explotación, la discriminación, la falta de empatía, oportunidades y cariño crean a personas dañadas que actúan como el mundo les enseñó, ataca antes de que te ataquen a ti; era una historia que jugaba con la ambigüedad e interpretaciones, sin pretensiones y que tocaba temas importantes que incluso después de tantos años se mantiene como un trabajo sólido. Pero ahora, cada remake o adaptación o cualquier tropo de Fantasma pero con otro nombre es simplemente un emo con pectorales y una anaconda entre las piernas. Y a éste libro le encontré muchos hoyos argumentales y con personajes con raras o malas decisiones, es un libro que prefirió más la estética que el contenido y aunque la autora intentó rellenar dudas o cosas que faltaron de aclarar del primer libro, como la vida de Marie, dejó muchos otros hoyos. Repito, tiene una buena narración ambiental, a pesar de no ser muy descriptiva, el lenguaje te permite meterte y ver todo lo que ocurre, pero, a pesar de las palabras bonitas, los personajes no se salvan y solo me hacen preguntar, ¿qué diablos acabo de leer?

𓇼 𓆝𓇼

Moraleja de la historia de hoy, no me hagan enojar… Me voy porque tengo un bautizo y ya quiero salir de este mal capítulo y seguir con un libro que espero que esté mejor. Atte: @SofiaLuCa18

Referencias bibliográficas

  1. Leroux, G. (1926). El fantasma de la ópera.
  2. Mi salud mental
  3. Sanz, E. (2017). Si el amor es un canto de sirena (p. 310). VRYA.
  4. Sanz, E. (2018). Si el amor es un canto de sirena. GoodReads. https://www.goodreads.com/es/book/show/34929142-si-el-amor-es-un-canto-de-sirena 

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