Pues que este
libro, junto a otros dos libros que reseñaré en unos meses, me los encontré en
una especie de donativa de cachivaches de una señora mayor que había muerto y
su cuñado estaba donando y vendiendo sus cosas que nadie de la familia quería o
estaban ligadas en el testamento, entre esas cosas, estaban sus libros, ¿y cómo
rechazar libros que antes pertenecían a una persona mayor? En la mayoría de
ocasiones, las personas mayores, y cultas, suelen tener un buen gusto en los
libros por lo que le di chance a esta novela que no me sonaba de nada y la
autora todavía menos y por lo que veo, en los foros de literatura hispana no es
muy sonado y algunos lectores que lo han leído los ha dejado muy herméticos, y
debo confesar que a mí me ha gustado, aunque los elementos que no les gustaron
a esos lectores, confirmo que son ciertos, pero vamos por partes. Como siempre.
Contexto del libro
“Mientras
vivimos” es una novela que mezcla elementos del género “coming of age” con
la temática del “trauma generacional”, en este caso, de las mujeres españolas.
Y pues es escrito, por Maruja Torres, oriunda de Barcelona (nacida en 1943), quien
no conocía hasta que me encontré con este libro; tras investigar un poco, supe
que era una reconocida periodista y escritora de libros de viajes, reportajes
de prensa y memorias profesionales; destacando mucho su obra “Mujer en guerra”
(la cual no me he leído) y su primera novela “Un calor tan cercano” (1997), y
esta tampoco me la he leído. Este libro le brindó a la escritora la oportunidad
de obtener el "Premio Planeta", y escribió la novela en aquel
entonces que laburaba para el periódico español “El País”, siendo con “Mientras
vivimos” fue reconocida como una destacada escritora de novelas.
El caso, que
con “Mientras vivimos” (2000), la autora expone un profundo conflicto entre
generaciones, utilizando la literatura como escenario; la obra literaria se
desarrolla con precisión en los detalles psicológicos de los personajes, ya que
las tres mujeres viven y promueven una visión de la mujer y de las
interacciones humanas acorde con el comienzo del feminismo liberal del siglo
XXI, como proteger sus pensamientos, el papel de la maternidad, el aborto y
regular su sexualidad. La trama se centra en el personaje de Regina Dalmau:
aparte de Regina, el relato abarcará a otras dos figuras relevantes de la mujer;
ciertamente, es posible pensar que son dos estructuras íntimamente vinculadas a
la conciencia de Regina. Primero se encuentra Judith, la ayudante de Regina, una
mujer de veinte años que, al igual que Regina, posee una gran pasión por la
escritura y aspira a emularla. Después, no siguiendo el orden cronológico de la
trama, se presenta Teresa, una antigua amiga del padre de Regina.
Aunque la
autora preservó un entorno femenino, representó un reflejo generacional del
fracaso y la frustración de los hombres españoles durante la época del
franquismo. Es en ese marco donde encontramos a las tres protagonistas del
libro, constituyendo un trío de mujeres que forman parte de tres distintas
generaciones en la búsqueda de su identidad y posición en el mundo. Una clase
social de mujeres autónomas, expertas y formadas cuyos intereses se
entrecruzan. Son razones que proporcionan una estructura principal anecdótica.
El hecho de que Regina mencione a otras dos mujeres puede interpretar el relato
como la necesidad de buscar la propia autenticidad: es un hecho que, en
momentos donde el individuo se siente lastimado, puede ser interpretado como un
estímulo para sí mismo. 

Sinopsis
Curiosamente, la
sinopsis se encuentra en uno de los pliegos internos de la portada en lugar de
la contraportada, donde ahí hay una breve biografía de la autora, cuando por
normal general es al revés, no sé, eso me llamó la atención, total, seguimos:
“Judit es una veinteañera aspirante a escritora procedente de un suburbio de Barcelona, aburrida de su vida y con un culto obsesivo a Regina Dalmau, novelista de éxito cercana a la cincuentena y que atraviesa una crisis creativa y personal. Ambas coinciden en una conferencia que imparte Regina en un cine de barrio. De la relación interesada que se establece entre ellas surgirá en el recuerdo de Regina, Teresa, escritora de libros infantiles ya muerta y que fue su maestra.”
Una historia que realmente ama la literatura
A diferencia de
la novela de Karen Dukess, en esta novela si sentí ese amor por
la literatura, se nota que la autora sabe y ha vivido los bloqueos de
escritura, la fuente de inspiración de una contadora de historias, está la
presencia de la intertextualidad y la importancia sobre realmente ponerse a
escribir y trabajar el talento, al mismo tiempo de tratar de no irse por el
camino fácil, inclusive si este promete la fama y el reconocimiento
instantáneo.
Mientras que el
personaje de Eva se me hizo insufrible en el sentido de no tener un desarrollo
adecuado y cuyo conflicto principal no es explorado adecuadamente, Regina sí
narra con éxito y naturalidad lo que es tener un período de desilusión
creativa, a su vez que Torres trata con la misma seriedad a sus demás
personajes, aunque se enfoca mucho más en Regina, porque, claro, es la prota. El
reto que se puso la autora fue el tener que meter estas divergencias entre las
tres mujeres, buscando lograr una confluencia de ideas y errores, buscando ese
concepto de enseñanza de vida; por lo tanto, entiendo que la mayoría de los
lectores se hayan tropezado con esta parte de la historia, esperando una
historia más rápida y lineal. Porque sí, la historia se desarrolla lento y da
brincos en el tiempo, como la vida misma, realmente se siente el peso del
tiempo y cómo realmente se exponen las relaciones humanas a través de la
literatura; sobre cómo esta bella arte es algo más que leer o escribir
historias con prosa bonita, son caminos de palabras que pueden unir a la gente
con un lazo más fuerte que la sangre.“Mientras
vivimos” trata de aspiraciones entrelazadas con una intriga delicada que nos
genera cuestionamientos acerca de la generación de literatura y la utilidad del
triunfo. Desde la aspiración de Judith a ser una autora reconocida, al igual
que Regina, se beneficia de la admiración intensa de la chica por ella para
intentar reescribir, esta vez, para una nueva generación de lectores. Mientras
enfrenta esta devastadora crisis debido a que se dejó ganar por un éxito
sencillo y quien incluso desestimó las enseñanzas de Teresa, su profesora, que
tras su fallecimiento infunde en ella y en el relato una inspiración.
Cambios profundos y consecuencias
También
entiendo que en muchas ocasiones a muchas personas no les gusta que las mujeres
exploren temáticas como el egoísmo y la ceguera de grandeza y reconocimiento,
como si estas tramas solo fueran bien tratadas con personajes masculinos; sin
embargo, para mí fue refrescante, en muchas cuestiones me hizo recordar a la
novela de Stephen King, “Dolores Clairbone”, una historia que igual abarca el
trauma generacional entre una mujer mayor y otra un poco más joven que la otra,
aunque la de King está más orientada al suspenso y la de Torres en el melodrama.
Pero, a pesar de eso, ambas son historias donde se le da a las mujeres la
voluntad de iluminar y corregir el camino de su vida, experimentando la
admiración y los celos, la verdad y la mentora, el odio y el amor.
Con ello, las
heroínas de Mientras vivimos son mujeres, pero mujeres impulsadas por un fervor
intenso, el de ser mujeres y ser reconocidas como tal. Maruja Torres exhibe una empatía que llega a
ser casi íntima con sus personajes. Esta
aspiración de poder y autonomía de las que gozan Teresa, Regina y Judit
complica tanto la percepción de Maruja Torres como el futuro de estas tres
mujeres y sus vínculos que terminan siendo intrigantes e incómodos. En resumen,
el argumento de la novela es bastante básico, al igual que el inicio de esta.
Es un relato de
mujeres, pertenecientes a tres generaciones diferentes, que afrontan los mismos
desafíos a pesar de la diferencia de años y de las distintas épocas. Tres
mujeres que se desplazan por curiosidad, que no avanzan sin reflexionar primero
sobre sí mismas, sin considerar a quienes pueden perjudicarles, a quienes
pueden perjudicarles. Y ese egoísmo tendrá repercusiones. Un egoísmo que les
conducirá a todas a la soledad, si no le brindan una solución.
Tres mujeres unidas por el poder de las palabras

Por un lado, parte
de las quejas principales a la novela tienen que ver con el personaje de Judit
cobra demasiado relevancia para acabar siendo un pretexto para que Regina
descubra una nueva motivación para escribir, y me parecen completamente
válidas, pues, en un principio también pensaba que ella iba a ser la
protagonista y pudo ser una protagonista muy particular, con sus profundos
deseos de grandeza y la extrema admiración que siente por Regina; y sí se
siente que en la segunda parte de la historia, enfocada en Regina, Maruja
Torres cambió de opinión y prefirió enfocarse más en ella que en Judit, a pesar
de que ambos personajes comparten algo en común y que es en realidad, el
verdadero tema de “Mientras vivimos”: la crisis. Con Judit vemos lo que
es la crisis de identidad, y más aún cuando uno es joven y siente que se le va
la vida.
Y hablando de
Regina, a partir de la segunda parte, ella se vuelve la cara de la historia, o
al menos, a la que empezamos a conocer más de su psicología y sus problemas;
pues, detrás de su atuendo de mujer reconocida y exitosa, oculta una vida
agitada y un vínculo muy especial con Teresa, una autora que amaba a su padre y
que inculcó a Regina su amor por la literatura. Es
presa de un profundo dilema moral, una situación en la que no podría apoyarse a
sí misma. A pesar de que parece que la presencia de Judit en su vida podría ser
más superficial que una tabla, cuando ambas se encuentran aprenden a
identificar sus ambiciones, la incomunicación, las falsedades que mantienen y,
sobre todo, el amor que se transmite entre ellas, a pesar de que el sistema
busque competir entre sí.
Por otro lado,
tenemos las lecciones de Teresa, que, de alguna forma, incluso tras su muerte,
le recuerda a Regina como sus vivencias con ella se torna paralela a la vida
presente que tiene con Judit. Mostrándonos la dificultad de las relaciones
humanas, a parte, el vínculo de maestra y aprendiz de Teresa y Regina se me
hace súper interesante, pues este tipo de relación la vemos más desarrollada en
hombres, (como Luke y Yoda, Naruto y Jiraya o Arturo y Merlín) y en el caso de
las mujeres no se explora tanto; sin embargo, conforme progresamos y nos
familiarizamos con sus personajes, especialmente con Teresa, la novela progresa
y logra atraer nuestra atención y proporciona un gran juego para discutir. Como el asunto del
conflicto entre generaciones se resuelve dado que con el transcurso del tiempo,
Regina se arma de valor y lee las cartas de Teresa, percibiendo el pasado de ella
en sus propias expresiones, creencias y aspiraciones, como si fuera una marca
genética. Únicamente cuando Regina y Judit descubren los secretos y enigmas de
la vida de la otra, superan los prejuicios que poseen sobre sus familias y
sobre sí mismas, alcanzando la comprensión e identificación. Así se evidencia
que en la vida, el pasado, el presente y el futuro se unen con el saber.
Entre recuerdos arremolinados y fragmentados
El libro tiene
un total de 268 páginas, dividido en 3 partes, cada una dividida en mini
capítulos, no tiene índice ni notas de autor, más que al final con una lista de
todos los libros ganadores del premio Planeta, los cuales, la verdad ninguno me
llama la atención, pero ya veremos, dijo el ciego. La novela está ambientada en
España, principalmente en Barcelona y las ciudades aledañas, tanto en el pasado
como en el presente. En los espacios abiertos, tenemos las calles donde pasea
Judit, las terrazas de cafeterías a las que suele ir Regina y los jardines de
la casa de Regina, mientras que en los espacios cerrados está la casa de Judit,
la cual siempre nos recuerda lo mucho que la asfixia, la casa de Regina, la
cual Judit disfruta por todos sus lujos y la idealización que ella tiene de
ésta, mientras que para Regina a veces se siente como un refugio mental pero al
mismo tiempo hay poca intimidad al ser una imagen pública; también, dentro de
la casa está la habitación de Teresa, donde nadie puede entrar más que la
escritora, incluso la ama de llaves, Flora, se resiste a entrar por respeto a
su jefa. 

Un punto
significativo de la novela es cómo la historia también utiliza el lenguaje que
tienen estos espacios, por ejemplo, en el viaje en autobús que Judit realiza
para llegar a la vivienda de Regina. En ese recorrido se condensa y representa
el choque de las dos Barcelonas perpetuas, la de los trabajadores, donde vive
Judit y la de la alta burguesía, donde vive Regina. Aunque, muy brevemente
Torres también explora la Barcelona más rural y de la posguerra (tanto de la Segunda
Guerra Mundial como el Franquismo), que le tocó vivir a Teresa.
Por otro lado,
el epílogo deja de lado las reflexiones y las tradicionales fórmulas de este
género, y se percibe una escritura sin vínculos, sin etiquetas, casi de un modo
automático similar al que emplea Maruja Torres en las páginas de diarios y
publicaciones; con todo esto, la disposición circular de la obra fortalece la
noción de que el pasado se interrelaciona con el presente y que mediante el
saber y la tolerancia se pueden armonizar dos modos de vida, dos generaciones y
dos culturas. De alguna forma, los espacios y el contexto del inicio de un
nuevo siglo y nuevas tecnologías e ideas, sirven como un matiz más marcado de
como las protagonistas padecen la actitud masculina con los personajes que
pueden parecer estereotipados, pero que siguen siendo una realidad en la
sociedad española. Un país donde el machismo es perceptible y percibido, estas
mujeres se unen para enfrentar una postura frente a la que no se contemplan
plegarse.
"Son 50 años y hoy es el inicio de su vida"
Al fin y al
cabo, es una novela fácil de leer, ciertamente con un comienzo difícil para algunos,
pero que para mí fue adecuado, porque te permite envolverte y respirar la
realidad de los personajes; estructuralmente se pone interesante conforme
avanza y realmente mejora, y cumple con su propósito de hacerte reflexionar
sobre los temas que quiere comentar. Si acaso, mi única queja, sería que en la
forma en la que las explicaciones eran tan claras se sentía como si la autora
se lo hubiera imaginado para que se hiciera una película y no solamente para
que fuera un libro del cual una necesita tomarse su tiempo para disfrutar y
explorar. No es un libro perfecto, pero sin duda se siente la pasión que tiene
la autora por el arte de las palabras y que tiene un gran trato de psicología
de personajes que la decepción de Dukess, así que si se trata de un coming of
age literario y sumado al trauma generacional, realmente lo recomendaría.

⁺‧₊˚ ཐི⋆𖢻⋆ཋྀ ˚₊‧⁺
Espero que esta
reseña les haya gustado y nos veremos la próxima semana, que… Un momento, la próxima
semana es Abril. ¡Ustedes ya saben lo que significa! ¡Abril visual!
Nos vemos en
@SofiaLuCa18
Referencias bibliográficas
- Empart Martínez, R. (2025). Mientras vivimos | Lletra de Dona. Ub.edu; Universidad de Barcelona. https://www.ub.edu/lletradedona/mientras-vivimos_torres-maruja
- Ludlow, S. (2025, Febrero 4). El último libro de karen dukess; mi primera decepción en mucho tiempo. El Mundo de Sofía Ludlow; Blogger. https://elmundodesofialabruja.blogspot.com/2025/02/el-ultimo-libro-de-karen-dukess-mi.html
- Margari. (2024, Abril 2). Dos reseñas: Mientras vivimos de Maruja Torres y Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos. Mis Lecturas Y Mascotitas; Blogger. https://mislecturasymascositas.blogspot.com/2024/04/dos-resenas-mientras-vivimos-de-maruja.html
- Torrecilla, A. (2019, Agosto 29). Mientras vivimos. Aceprensa; aceprensa. https://www.aceprensa.com/resenas-libros/mientras-vivimos/
- Torres, M. (2000). Mientras vivimos (p. 268). Planeta. (Trabajo originalmente publicado en 2000).
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